The Intimidators

Publicada originalmente por Image Comics en 2005, *The Intimidators* es una obra que se inserta en la tradición de la deconstrucción del género superheroico, escrita por Neil Kleid e ilustrada por Neil Vokes. La premisa fundamental de la obra explora el tropo del "héroe fuera de su tiempo", pero lo hace desde una perspectiva que prioriza el choque ideológico y político por encima de la simple acción física.

La historia se centra en un grupo de superhéroes que fueron los protectores absolutos de la Tierra durante la década de 1950. Liderados por el personaje homónimo, The Intimidator, este equipo representaba los valores más tradicionales de la era de plata del cómic: patriotismo inquebrantable, una moralidad binaria de blanco y negro, y una fe ciega en las instituciones gubernamentales. Sin embargo, tras un incidente que los deja en un estado de animación suspendida, el equipo despierta cincuenta años después, encontrándose en un siglo XXI que no reconocen y que, en gran medida, no los desea.

El núcleo narrativo de *The Intimidators* no es solo su regreso, sino la fricción violenta entre su mentalidad de la posguerra y la complejidad cínica del mundo moderno. Al despertar, el equipo descubre que el gobierno de los Estados Unidos ha cambiado drásticamente. Ya no son vistos como salvadores espontáneos, sino como activos biológicos potencialmente peligrosos y obsoletos que deben ser gestionados por una burocracia moderna. La serie profundiza en cómo estos personajes, acostumbrados a resolver problemas mediante la fuerza y la autoridad moral, deben navegar un paisaje de relaciones públicas, corrección política y una ambigüedad ética que les resulta alienígena.

El protagonista, The Intimidator, funciona como un anacronismo viviente. Es un hombre que cree en la justicia directa y en el orden establecido, pero se encuentra en una era donde las amenazas no son villanos disfrazados con planes de dominación mundial, sino corporaciones transnacionales, redes de espionaje complejas y una opinión pública volátil. El resto del equipo complementa esta visión, mostrando diferentes facetas de la inadaptación: desde la dificultad para comprender la tecnología actual hasta el rechazo a las nuevas normas sociales que han evolucionado desde los años 50.

Un aspecto crucial de la obra es el papel del gobierno, representado a través de agencias que intentan "modernizar" a los héroes. Se les asigna un enlace gubernamental cuya función es pulir su imagen y asegurarse de que sus acciones no provoquen incidentes diplomáticos o legales. Este conflicto entre la libertad de acción del héroe clásico y el control estatal contemporáneo es uno de los pilares que sostiene la tensión de la trama.

Visualmente, el trabajo de Neil Vokes es fundamental para transmitir este contraste. Vokes utiliza un estilo que evoca directamente la estética de Jack Kirby o las series animadas de Bruce Timm, con líneas gruesas, figuras dinámicas y un diseño de personajes que grita "Edad de Plata". Esta elección artística es deliberada; al colocar personajes que parecen dibujados en 1960 en entornos modernos y sombríos, se refuerza visualmente la sensación de que estos héroes son piezas de un rompecabezas que ya no encajan en el tablero actual.

*The Intimidators* evita caer en el pesimismo extremo de obras como *Watchmen*, pero tampoco busca la nostalgia simplista. En su lugar, plantea preguntas incómodas sobre la evolución de los ideales. ¿Es la moralidad de los años 50 superior por su claridad, o era simplemente una fachada para ignorar problemas más profundos? ¿Ha progresado el mundo hacia algo mejor, o simplemente hacia algo más complicado y menos heroico?

En resumen, este cómic es una exploración sobre el legado y la obsolescencia. A través de sus seis números, Kleid y Vokes presentan una sátira mordaz sobre la industria del entretenimiento, la política de seguridad nacional y la naturaleza misma del heroísmo en una sociedad que ha perdido la inocencia. Es una lectura esencial para quienes buscan una historia de superhéroes que utilice el género para analizar el choque cultural entre el pasado idealizado y el presente pragmático.

Deja un comentario