Hawkmoon

La adaptación al cómic de Hawkmoon constituye uno de los pilares fundamentales para entender la traslación de la fantasía épica y el *multiverso* de Michael Moorcock al lenguaje de las viñetas. Basada en la tetralogía de novelas conocida como "Crónicas del Bastón Rúnico", esta obra se aleja de la fantasía heroica convencional para sumergir al lector en un futuro post-apocalíptico donde la ciencia y la hechicería son indistinguibles, situando la acción en una Europa deformada tras el "Milenio Trágico".

La narrativa se centra en la figura de Dorian Hawkmoon, el último Duque de Köln. La historia comienza con una Europa asediada por el expansionismo implacable del Imperio de Granbretan (una versión distópica y enloquecida de Gran Bretaña). Granbretan no es un enemigo común; es una sociedad organizada en castas que ocultan sus rostros tras máscaras de animales (lobos, moscas, serpientes, toros) que representan sus funciones y su depravación. Bajo el mando del Rey-Emperador Huon, un ser inmortal confinado en una esfera de fluido vital, el imperio busca subyugar el continente entero mediante una tecnología grotesca y una crueldad sistemática.

El conflicto personal de Hawkmoon arranca cuando es capturado por las fuerzas imperiales tras la caída de su ciudad. En lugar de ser ejecutado, se convierte en el sujeto de un experimento sádico orquestado por el Barón Meliadus, uno de los comandantes más despiadados de Granbretan. Para asegurar su obediencia, se le implanta en el cráneo la Joya Negra, un artefacto parasitario que permite al imperio vigilar sus movimientos y que puede ser activado para devorar su cerebro si intenta traicionarlos. Su misión inicial, bajo coacción, es infiltrarse en la ciudad libre de la Camarga (Kamarg) para secuestrar a la hija del Conde Brass, el último gran héroe que se opone al imperio.

Sin embargo, el cómic explora rápidamente el giro de lealtades y la búsqueda de redención. Al llegar a la Camarga, Hawkmoon encuentra una sociedad que aún conserva valores de honor y libertad, personificados en el Conde Brass y su hija Yisselda. A partir de este punto, la trama se transforma en una odisea épica de resistencia. La narrativa se expande hacia la búsqueda del legendario Bastón Rúnico, un objeto de poder místico que se dice que mantiene el equilibrio del universo y que es la única fuerza capaz de contrarrestar la tecnología oscura de Granbretan.

Visualmente, las adaptaciones de Hawkmoon (desde las versiones clásicas de First Comics en los años 80 hasta las interpretaciones más modernas en el mercado europeo) destacan por su diseño de producción barroco y decadente. El cómic aprovecha la libertad del medio para mostrar la arquitectura imposible de Londres (la capital del imperio), los ornitópteros (máquinas voladoras que imitan aves) y la estética de las legiones enmascaradas, creando una atmósfera de pesadilla tecnomedieval.

El guion profundiza en el concepto del Campeón Eterno, una figura recurrente en la mitología de Moorcock. Hawkmoon no es solo un rebelde; es una encarnación de este héroe destinado a luchar por el Equilibrio Cósmico. A diferencia de otros héroes del género, Dorian es un personaje marcado por la tragedia y la manipulación, cuya voluntad es puesta a prueba constantemente por fuerzas que escapan a su comprensión humana.

En resumen, el cómic de *Hawkmoon* es una crónica de resistencia contra la tiranía absoluta. Es una obra que combina la intriga política, el horror tecnológico y la aventura de búsqueda en un mundo donde la esperanza parece un anacronismo. La lucha entre la Camarga y el Imperio de Granbretan sirve como telón de fondo para una exploración sobre la identidad, el sacrificio y la lucha contra un destino que parece escrito por dioses indiferentes. Es una lectura esencial para quienes buscan una fantasía más oscura, compleja y visualmente disruptiva que los estándares habituales del género.

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