Ulysses 1781 es una de las propuestas más ambiciosas y visualmente impactantes del cómic europeo contemporáneo. Escrita por el prolífico guionista Xavier Dorison y dibujada por el talentoso Éric Hérenguel, esta obra se presenta como una audaz reinterpretación de la *Odisea* de Homero, trasladando el mito clásico a un escenario histórico radicalmente distinto: la Guerra de Independencia de los Estados Unidos a finales del siglo XVIII.
La premisa nos sitúa en el año 1781. La guerra contra la corona británica está llegando a su fin, pero el continente americano sigue siendo un territorio vasto, indómito y preñado de peligros que van más allá de lo puramente militar. El protagonista es Ulysses McHendricks, un oficial de alto rango que ha servido con distinción en el ejército continental. Tras años de sangrientas batallas y sacrificios personales, Ulysses solo desea una cosa: regresar a su hogar en una pequeña comunidad llamada Ítaca, situada en los confines de la frontera, donde le esperan su esposa Penélope y su hijo Telémaco.
Sin embargo, el regreso no será un viaje ordinario. Dorison utiliza la estructura del poema épico griego para construir una narrativa que hibrida el género histórico con la fantasía oscura y el horror folclórico. En esta versión, los "dioses" y "monstruos" de la mitología clásica no son deidades del Olimpo, sino entidades ancestrales y fuerzas sobrenaturales que habitan los bosques profundos y las tierras vírgenes del Nuevo Mundo. El pecado de Ulysses, su *hybris*, no es un desafío directo a Poseidón, sino un acto de profanación accidental durante su travesía que despierta la ira de una entidad antigua y malévola.
El guion de Dorison destaca por su capacidad para dotar de profundidad psicológica a los personajes. Ulysses McHendricks no es un héroe impecable; es un hombre cansado, marcado por la violencia de la guerra y por las decisiones morales cuestionables que ha debido tomar como líder. La obra explora las consecuencias del mando y el peso de la culpa, transformando el viaje físico en una odisea espiritual de redención. Los compañeros de Ulysses, soldados veteranos que lo siguen con una lealtad ciega, representan diferentes facetas de la condición humana frente al miedo y lo desconocido.
En el apartado visual, Éric Hérenguel realiza un trabajo magistral. Su estilo, que combina un realismo detallado en los uniformes, armas y entornos históricos con una imaginación desbordante para lo fantástico, es fundamental para la atmósfera de la obra. Hérenguel logra que el lector sienta el frío de los bosques, la humedad de los pantanos