Publicado originalmente a mediados de la década de los 90 bajo el sello Event Comics, 'ASH' es una de las obras fundamentales para entender la explosión del cómic independiente estadounidense de aquella época. Creado por los artistas Joe Quesada y Jimmy Palmiotti, el título se aleja de los arquetipos clásicos de las grandes editoriales para ofrecer una visión más cruda, urbana y visceral del concepto del superhéroe, anclada en una profesión tan real como peligrosa: la de bombero.
La historia se centra en Ashley «Ash» McManus, un bombero de la ciudad de Nueva York que trabaja en una de las zonas más conflictivas de la metrópoli. La narrativa establece desde el principio un tono de realismo sucio, donde el peligro no proviene de invasiones alienígenas, sino del humo, el calor extremo y el colapso estructural de los edificios. McManus es retratado como un hombre dedicado a su oficio, marcado por la herencia familiar y la camaradería de su unidad, pero cuya vida cambia drásticamente durante un incendio aparentemente rutinario en un laboratorio de investigación de alta tecnología.
Tras quedar atrapado en una explosión de origen misterioso mientras intentaba rescatar a una víctima, McManus no solo sobrevive a temperaturas que habrían incinerado a cualquier ser humano, sino que emerge del desastre transformado. El incidente le otorga habilidades sobrehumanas vinculadas directamente con el elemento que combate a diario. Ash adquiere la capacidad de manipular el fuego, generar calor intenso y, lo más característico, una resistencia física que desafía las leyes de la biología. Sin embargo, estas capacidades no vienen acompañadas de un manual de instrucciones ni de una motivación altruista simplista; son una carga que debe aprender a gestionar mientras lidia con las secuelas físicas y psicológicas del accidente.
El diseño del personaje es uno de los puntos más destacados de la obra. Lejos de las mallas coloridas, el atuendo de Ash es una evolución táctica y oscura del equipo de protección de un bombero. Su máscara de gas modificada y su traje reforzado no solo sirven para ocultar su identidad, sino que refuerzan la idea de que es una entidad nacida de la tragedia y el hollín. Visualmente, el cómic aprovecha la maestría de Quesada para jugar con las sombras y los contrastes lumínicos provocados por las llamas, creando una atmósfera opresiva y dinámica a la vez.
A nivel argumental, 'ASH' se estructura como un thriller de misterio con tintes de ciencia ficción corporativa. La trama no se limita a la lucha contra el crimen convencional, sino que profundiza en la conspiración detrás del incendio que le otorgó sus poderes. McManus se ve envuelto en una red de secretos que involucra a corporaciones farmacéuticas y experimentos gubernamentales, lo que lo obliga a actuar fuera de la ley para encontrar respuestas. Esta dualidad es el motor de la serie: por el día, Ashley sigue siendo un bombero que arriesga su vida en el cuerpo de rescate; por la noche, se convierte en Ash, una figura temida que busca desentrañar la verdad sobre su propia naturaleza.
El reparto secundario juega un papel crucial en la humanización del protagonista. Sus compañeros de la estación de bomberos aportan el contrapunto de realidad necesario, mostrando el desgaste físico y emocional de quienes se enfrentan al fuego sin poderes. La relación con su hermano y la tensión con las autoridades locales añaden capas de conflicto que elevan la obra por encima del simple cómic de acción.
En resumen, 'ASH' es una exploración sobre el heroísmo en sus diferentes formas. Es un cómic que captura la estética «gritty» de los 90 pero con una identidad propia muy marcada, centrada en la redención, el sacrificio y la búsqueda de justicia en una ciudad que parece estar siempre a punto de arder. La obra destaca por su capacidad para mezclar el drama procedimental de los servicios de emergencia con una mitología moderna sobre el control de los elementos, convirtiéndose en un título de culto para los aficionados que buscan historias con un enfoque más maduro y visualmente impactante.