Memorial Vol. 2: Monstruos Imaginarios es la continuación directa de la aclamada serie de fantasía urbana creada por el guionista Chris Roberson (conocido por su trabajo en *iZombie* y *Hellboy*) y el dibujante Rich Ellis. Esta segunda entrega profundiza en la mitología establecida en el primer arco, expandiendo los límites de ese universo donde los recuerdos, los mitos y la realidad convergen en un nexo común.
La trama retoma la historia de Em, una joven que, tras descubrir que es la heredera de una tienda de objetos mágicos que no debería existir, se ve arrastrada de nuevo al "Everwhere" (el Siemprejamás). Si en el primer volumen el motor de la narrativa era el misterio sobre la identidad de la protagonista y el funcionamiento de la tienda, en *Monstruos Imaginarios* el enfoque vira hacia las consecuencias de la existencia de este plano dimensional. El conflicto central se dispara cuando las fronteras entre el mundo real y el mundo de la memoria comienzan a desdibujarse de forma peligrosa, permitiendo que criaturas que solo deberían habitar en los rincones más oscuros de la imaginación crucen hacia nuestra realidad.
El guion de Roberson destaca por su capacidad para gestionar conceptos abstractos sin perder de vista el desarrollo de personajes. En este volumen, Em ya no es una observadora pasiva; asume su rol como custodia de la tienda, enfrentándose a la responsabilidad que conlleva poseer la llave de todos los lugares y tiempos. La narrativa explora la idea de que los monstruos no son solo entidades externas, sino manifestaciones de miedos colectivos y recuerdos traumáticos que han cobrado forma física en el Everwhere. La estructura de la historia se siente como un cuento de hadas moderno, pero con una pátina de melancolía y una lógica interna rigurosa que evita los tropos más manidos del género.
En el apartado visual, Rich Ellis consolida el estilo que definió la serie. Su trazo es limpio y dinámico, ideal para una obra que requiere saltar constantemente entre escenarios cotidianos y paisajes oníricos de una complejidad visual abrumadora. Ellis logra que los "monstruos" del título sean visualmente impactantes sin caer en el horror explícito, manteniendo siempre ese tono de maravilla extraña que caracteriza a la obra. El diseño de las criaturas es uno de los puntos fuertes de este tomo, logrando que seres nacidos de la imaginación resulten tangibles y amenazadores. El uso del color, fundamental para diferenciar las distintas capas de realidad, refuerza la atmósfera de una historia que se mueve entre la luz de la nostalgia y la sombra del olvido.
Temáticamente, *Memorial Vol. 2* es una reflexión sobre el poder de las historias y cómo estas moldean nuestra percepción del mundo. Roberson plantea preguntas interesantes: ¿Qué sucede con las ideas que descartamos? ¿A dónde van los miedos que olvidamos? La respuesta se encuentra en estas páginas, donde lo olvidado lucha por ser recordado, a menudo con consecuencias catastróficas. La obra se aleja de la fantasía épica convencional para centrarse en una escala más íntima y psicológica, aunque los riesgos para el mundo sean globales.
Este volumen no solo cierra cabos sueltos del inicio de la saga, sino que eleva las apuestas, presentando nuevos aliados y antagonistas que enriquecen el ecosistema de la serie. Es una lectura esencial para quienes buscan cómics que desafíen la imaginación y que traten al lector con inteligencia, ofreciendo una mezcla equilibrada entre aventura, misterio y una profunda carga emocional sobre la naturaleza de la memoria humana. Sin recurrir a artificios innecesarios, *Monstruos Imaginarios* confirma a *Memorial* como una de las propuestas más sólidas y originales de la fantasía contemporánea en el noveno arte.