*Impaler*, escrita por William Harms e ilustrada en sus inicios por Nick Postic y posteriormente por Matt Timson, es una de las obras más crudas y viscerales que han surgido bajo el sello Top Cow (Image Comics). Publicada originalmente tras ganar el concurso "Pilot Season" en 2007, la serie se desmarca de las tendencias románticas o góticas del género de vampiros para ofrecer una visión apocalíptica, violenta y profundamente perturbadora del mito del no-muerto.
La premisa de la obra nos sitúa en una Nueva York contemporánea que, de la noche a la mañana, se convierte en el epicentro de una catástrofe sin precedentes. No estamos ante una infiltración silenciosa de criaturas elegantes que acechan en las sombras; *Impaler* presenta una invasión a gran escala. Miles de vampiros, representados como parásitos salvajes y casi imparables, descienden sobre la ciudad con una ferocidad que desborda por completo a las fuerzas del orden y al ejército estadounidense. La narrativa captura con maestría la sensación de colapso social, transformando la metrópolis en un matadero urbano donde la humanidad ha dejado de estar en la cima de la cadena alimenticia.
El núcleo argumental se divide en dos ejes fundamentales. Por un lado, seguimos a Victor, un detective de la policía de Nueva York que intenta sobrevivir al caos inicial mientras busca desesperadamente una forma de combatir una amenaza que parece no tener debilidades convencionales. Por otro lado, la historia introduce el elemento sobrenatural e histórico que da nombre al cómic: el regreso de Vlad Tepes, el Empalador. Ante la magnitud de la plaga vampírica, el antiguo guerrero transilvano es despertado de su letargo. Sin embargo, Harms evita el cliché del héroe redimido; Vlad es una figura oscura, implacable y aterradora, cuya única motivación es erradicar a los vampiros, a quienes considera una abominación que ha corrompido su propio legado.
Lo que hace que *Impaler* destaque en el saturado mercado del cómic de terror es su tratamiento de la mitología. Los vampiros aquí no son seres con los que se pueda razonar; son una fuerza de la naturaleza, una plaga biológica que se extiende con una velocidad aterradora. La única esperanza de la humanidad reside en un monstruo de una era pasada, lo que plantea un dilema moral implícito: para sobrevivir a un mal absoluto, los protagonistas deben aliarse con una entidad cuya brutalidad histórica es legendaria. La dinámica entre la desesperación moderna de Victor y la mentalidad medieval y despiadada de Vlad Tepes crea una tensión constante que impulsa el relato.
Visualmente, el cómic es una experiencia inmersiva. El trabajo de Matt Timson en la serie regular es especialmente destacable, utilizando un estilo pictórico, sucio y cargado de texturas que refuerza la atmósfera de pesadilla. El uso de las sombras y una paleta de colores apagada, interrumpida solo por el rojo vibrante de la sangre, logra que el lector sienta la opresión del entorno. Cada página transmite una sensación de suciedad y peligro inminente, alejándose del dibujo limpio del cómic de superhéroes tradicional para abrazar una estética más cercana al horror cinematográfico de serie B con un presupuesto de superproducción.
En resumen, *Impaler* es una crónica de supervivencia extrema. No se detiene en explicaciones innecesarias ni en florituras melodramáticas; se centra en la logística del horror y en la brutalidad necesaria para enfrentar una extinción inminente. Es una lectura esencial para los aficionados al género que buscan una historia donde el vampiro vuelve a ser una criatura de pesadilla y donde la salvación tiene un precio tan alto que resulta casi indistinguible de la propia condena. La obra de Harms es un recordatorio de que, en el mundo del cómic, a veces la única forma de detener a los monstruos es recurriendo a la leyenda que les dio origen, sin importar cuán sangriento sea el camino.