The Strain: The Fall – El colapso de la civilización bajo la sombra del Maestro
La adaptación al cómic de la "Trilogía de la Oscuridad", concebida originalmente por Guillermo del Toro y Chuck Hogan, alcanza su punto de inflexión más crítico en *The Strain: The Fall*. Publicada por Dark Horse Comics, esta maxiserie de nueve números (que continúa la narrativa iniciada en *The Strain*) cuenta con el guion del veterano David Lapham y el arte distintivo de Mike Huddleston. En este segundo acto, la obra abandona el tono de thriller procedimental y de brote biológico para sumergirse de lleno en un escenario de horror apocalíptico y supervivencia urbana.
La trama se sitúa semanas después de que el Boeing 777 aterrizara en el aeropuerto JFK con un cargamento letal. Lo que comenzó como un incidente aislado se ha transformado en una epidemia imparable. Nueva York ha caído. La estructura social se desmorona mientras los "strigoi" —vampiros biológicos despojados de cualquier romanticismo gótico— se multiplican exponencialmente. En este contexto, el cómic explora la transición de una sociedad que intenta comprender una enfermedad a una que simplemente intenta sobrevivir a una ocupación depredadora.
El núcleo narrativo sigue al Dr. Ephraim Goodweather, un epidemiólogo del CDC cuya vida personal y profesional ha sido devastada. Eph, que en el primer volumen representaba la voz de la razón científica, se ve forzado en *The Fall* a aceptar una realidad que desafía toda lógica médica. Su lucha es doble: por un lado, busca desesperadamente una debilidad biológica en los parásitos para crear un arma química; por otro, intenta proteger a su hijo, Zack, mientras lidia con el hecho de que su exesposa, Kelly, se ha convertido en una de las seguidoras más peligrosas del Maestro.
Junto a él se mantiene la figura central de Abraham Setrakian, el anciano superviviente del Holocausto y prestamista que posee el conocimiento ancestral necesario para combatir a estas criaturas. En *The Fall*, la búsqueda de Setrakian se vuelve obsesiva y se centra en un objeto legendario: el *Occido Lumen*. Este antiguo manuscrito supuestamente contiene el origen de los strigoi y, lo más importante, la clave para destruir al Maestro. La dinámica entre el pragmatismo científico de Eph y el misticismo histórico de Setrakian genera una tensión constante que impulsa la historia hacia adelante.
Acompañando a este dúo encontramos a Vasiliy Fet, un exterminador de plagas cuya eficiencia y conocimiento de los túneles de la ciudad lo convierten en el soldado perfecto para esta guerra urbana, y a Nora Martínez, quien aporta el contrapunto ético y emocional en un mundo que se vuelve cada vez más cínico.
Visualmente, el trabajo de Mike Huddleston es fundamental para diferenciar este cómic de otras obras de género. Huddleston utiliza un estilo sucio, visceral y altamente atmosférico. Su uso del color es narrativo: emplea tonos apagados y grisáceos para la vida cotidiana en una ciudad moribunda, que contrastan violentamente con rojos intensos y saturados cuando la violencia estalla o cuando la presencia del Maestro se hace palpable. El diseño de los strigoi se aleja de los tropos clásicos; son criaturas parasitarias, con órganos internos modificados y una fisiología que resulta repulsiva y fascinante a la vez.
*The Strain: The Fall* no es solo una historia de vampiros; es una crónica sobre el fracaso de las instituciones modernas —el gobierno, los medios de comunicación y la ciencia— ante una amenaza antigua que se aprovecha de las debilidades humanas. La obra profundiza en la mitología de los "Siete Ancianos" y en la jerarquía política de los no-muertos, revelando que el plan del Maestro va mucho más allá de la simple alimentación: busca una reestructuración total del orden mundial.
Sin caer en el spoiler, este volumen destaca por su ritmo implacable y por no tener miedo de poner a sus protagonistas en situaciones moralmente comprometidas. Es un relato oscuro donde la esperanza es un recurso escaso y donde cada pequeña victoria tiene un coste personal devastador. Para el lector de cómics, *The Fall* representa una clase maestra de cómo adaptar una novela densa al lenguaje secuencial, manteniendo la esencia del horror corporal de Del Toro y la precisión narrativa de Hogan, todo bajo la lente cruda y sin concesiones de Lapham y Huddleston.