Containment

Containment, publicada originalmente por IDW Publishing a mediados de la década de los 2000, es una obra que se sitúa en la intersección exacta entre la ciencia ficción de supervivencia y el horror visceral. Escrita por Eric Red —guionista reconocido por clásicos del cine de género como *The Hitcher* y *Near Dark*— e ilustrada por Nick Stakal, esta miniserie de cinco números propone una vuelta de tuerca industrial y claustrofóbica al subgénero de los muertos vivientes, trasladando la amenaza al vacío implacable del espacio profundo.

La premisa nos sitúa a bordo del *Vanguard*, una gigantesca nave de transporte interestelar que se desplaza por el cosmos con una misión aparentemente rutinaria. Sin embargo, la normalidad se quiebra de forma abrupta cuando un fallo en los protocolos de seguridad biológica desencadena una crisis sin precedentes. Lo que comienza como un incidente técnico se transforma rápidamente en una pesadilla biomecánica: una extraña infección comienza a propagarse entre la tripulación, convirtiendo a los astronautas en entidades caníbales y carentes de humanidad. El título del cómic, *Containment* (Contención), no solo hace referencia a los protocolos fallidos, sino a la situación desesperada de los supervivientes, atrapados en una estructura metálica donde no hay lugar hacia donde huir y donde el enemigo es, literalmente, el compañero con el que compartías turno hace apenas unos minutos.

Desde el punto de vista narrativo, Eric Red utiliza su experiencia en el suspense cinematográfico para imprimir un ritmo frenético a la historia. El guion no pierde tiempo en exposiciones innecesarias; en su lugar, sumerge al lector en una atmósfera de paranoia constante. La estructura de la obra se apoya en la lucha de un pequeño grupo de supervivientes que debe atravesar los distintos niveles de la nave para alcanzar los botes de salvamento. No obstante, el camino está plagado de obstáculos que van más allá de los infectados: fallos en los sistemas de soporte vital, pasillos laberínticos sumidos en la oscuridad y la degradación psicológica de un grupo que sabe que sus posibilidades de rescate son nulas.

El apartado visual de Nick Stakal es, sin duda, el elemento que termina de definir la identidad de *Containment*. Su estilo se aleja del dibujo limpio y heroico tradicional del cómic estadounidense para abrazar una estética sucia, granulada y profundamente atmosférica. El uso de las sombras es magistral, creando una sensación de opresión que mimetiza la claustrofobia de la nave. Los diseños de los infectados huyen de los tropos clásicos del zombi de George A. Romero; aquí, la transformación tiene un tinte más clínico y grotesco, acentuado por una paleta de colores desaturada que refuerza la frialdad del entorno tecnológico frente a la calidez de la sangre y la carne desgarrada.

Uno de los puntos más interesantes de la obra es cómo aborda el concepto del aislamiento. En *Containment*, el espacio no es una frontera de aventura, sino un muro infranqueable. La nave *Vanguard* se convierte en un personaje más, una entidad de acero y cables que parece conspirar contra los protagonistas. La tensión se deriva de la gestión de recursos limitados y de la toma de decisiones morales extremas en un entorno donde la ética se desvanece ante la necesidad primaria de sobrevivir un minuto más.

En resumen, *Containment* es un ejercicio de género puro y duro. Es una obra que apela a los aficionados de películas como *Alien* o *Event Horizon*, pero que mantiene una voz propia gracias a la crudeza de su planteamiento y a un arte que captura perfectamente la desesperanza de su universo. Es un cómic directo, que no busca reinventar la rueda, sino perfeccionar la mecánica del terror en espacios cerrados, ofreciendo una experiencia de lectura intensa, visualmente impactante y narrativamente implacable. Para el lector que busque una historia de horror donde la tecnología y la biología colisionan de la forma más violenta posible, esta obra de Red y Stakal permanece como una pieza de culto esencial dentro del catálogo de IDW.

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