D

'D', la obra magistral guionizada por Alain Ayroles e ilustrada por Bruno Maiorana, representa una de las incursiones más sofisticadas y visualmente impactantes en el género del terror gótico y el mito vampírico dentro del cómic europeo contemporáneo. Publicada originalmente como una trilogía (*Lord Faureston*, *Lady d’Angreville* y *Monsieur de V.*), esta obra se aleja de las reinterpretaciones modernas y adolescentes del vampiro para abrazar plenamente la tradición literaria del siglo XIX, rindiendo un homenaje directo pero innovador a la narrativa de Bram Stoker.

La historia se sitúa en el Londres victoriano de finales del siglo XIX, una época definida por el contraste entre el avance científico desenfrenado y las sombras persistentes de la superstición. El protagonista es Richard Drake, un explorador de la Royal Geographical Society que regresa a Inglaterra tras una desastrosa expedición al Ártico. Drake es el arquetipo del hombre de acción y ciencia, cuya fe en la razón se ve puesta a prueba cuando se ve envuelto en una red de sucesos inexplicables que conectan la alta sociedad londinense con horrores ancestrales.

El motor narrativo se activa tras la muerte del padre de Drake, quien deja tras de sí un testamento envuelto en misterio y una herencia que parece estar vinculada a una figura enigmática: el carismático y perturbador Lord Faureston. A medida que Drake investiga la desaparición de una joven aristócrata y la procedencia de la inmensa fortuna de Faureston, la trama se expande hacia una conspiración que trasciende lo criminal para adentrarse en lo sobrenatural. La letra "D", que da título a la obra, funciona como un leitmotiv que planea sobre toda la historia, simbolizando tanto el nombre del conde más famoso de la literatura como conceptos de muerte, destino y decadencia.

El guion de Ayroles es un ejercicio de precisión histórica y literaria. El autor de *De capa y colmillos* demuestra aquí una faceta mucho más oscura y contenida, utilizando un lenguaje que evoca la prosa de la época sin resultar anacrónico. La estructura de la obra juega con la dualidad: por un lado, el misterio detectivesco y la exploración geográfica; por otro, el horror atmosférico que se filtra por las grietas de la civilización. Ayroles no tiene prisa por mostrar al monstruo; prefiere construir una sensación de inquietud creciente, donde la amenaza se percibe en los silencios, en las sombras alargadas y en la rigidez de las normas sociales victorianas.

En el apartado visual, Bruno Maiorana realiza un trabajo excepcional que define la identidad del cómic. Su estilo, detallado y de una elegancia sombría, captura a la perfección la opulencia de los salones londinenses y la desolación de los paisajes naturales. El diseño de personajes es soberbio, especialmente en la representación de Lord Faureston, cuya presencia magnética y depredadora domina cada viñeta en la que aparece. El uso de la luz y el color (a cargo de Thierry Leprévost) es fundamental: los tonos ocres, grises y rojizos refuerzan la atmósfera de una era que se apaga y de una sangre que reclama su lugar en la historia.

'D' no es simplemente una secuela o una versión de *Drácula*, sino una expansión del mito que reflexiona sobre la naturaleza del mal y la ceguera de una sociedad que se cree protegida por su propia modernidad. Es una obra esencial para los amantes del cómic franco-belga y para cualquier lector que busque una narrativa de terror madura, que respeta sus raíces clásicas mientras construye una identidad propia y visualmente subyugante. La obra culmina como un tratado sobre la obsesión y la lucha desigual entre la lógica del hombre y la inmortalidad del mito.

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