El cuarto volumen de *Gen13*, relanzado bajo el sello WildStorm (DC Comics) a mediados de la década de los 2000, representa un reinicio integral y una modernización necesaria para uno de los grupos de adolescentes con superpoderes más icónicos de los años 90. En esta etapa, la narrativa se aleja de la estética puramente "Extreme" de sus orígenes para adentrarse en un terreno más psicológico, corporativo y crudo, manteniendo la esencia de la rebeldía juvenil frente a un sistema que busca despojarlos de su humanidad.
La premisa de este volumen sitúa al lector en el corazón de Operaciones Internacionales (I.O.), una organización gubernamental en la sombra con recursos ilimitados y una ética inexistente. El foco recae sobre cinco adolescentes que, bajo la apariencia de haber sido seleccionados para un programa de talentos especiales, son en realidad los sujetos de prueba del proyecto "Génesis". A diferencia de encarnaciones anteriores, este volumen profundiza en la manipulación genética y el control mental, presentando a los protagonistas no como héroes en formación, sino como activos biológicos propiedad de una corporación.
El grupo está encabezado por Caitlin Fairchild, una joven cuya inteligencia sobresaliente solo es igualada por una transformación física que le otorga una fuerza y resistencia sobrehumanas. Fairchild ejerce como el ancla moral y táctica del equipo, aunque en este volumen su vulnerabilidad emocional y la carga de la responsabilidad se exploran con mayor detalle. Junto a ella encontramos a Bobby Lane (Burnout), capaz de generar y manipular plasma; Roxy Spaulding (Freefall), con el control sobre la gravedad; Eddie Chang (Grunge), capaz de mimetizar cualquier superficie que toque; y Sarah Rainmaker, con el poder de manipular los elementos climáticos.
La trama arranca con el despertar de estos jóvenes a la realidad de su situación. Tras descubrir que sus vidas han sido una construcción orquestada por I.O. y que sus familias son, en muchos casos, cómplices o víctimas del mismo sistema, el grupo se ve obligado a huir. La sinopsis de este cuarto volumen se centra en la supervivencia pura. No se trata de salvar el mundo, sino de salvarse a sí mismos de un enemigo que los conoce a nivel molecular. La persecución constante por parte de los agentes de I.O. y de otros "productos" fallidos del proyecto Génesis genera una atmósfera de paranoia constante.
Uno de los puntos fuertes de esta etapa es la redefinición de las dinámicas internas. El guion se aleja de los tropos habituales del cómic de grupos para mostrar una convivencia forzada por el trauma. La relación entre los cinco protagonistas evoluciona desde la desconfianza inicial hasta la formación de un núcleo familiar sustituto, unido por la necesidad de encontrar respuestas sobre su origen y el alcance real de sus habilidades.
Visualmente, el volumen 4 de *Gen13* apuesta por un diseño de personajes más estilizado y dinámico, adaptado a la sensibilidad del siglo XXI. La acción es cinética y violenta, subrayando el peligro real que corren los protagonistas. El entorno urbano y las instalaciones tecnológicas de alta seguridad sirven como telón de fondo para una historia que cuestiona la ética científica y el abuso de poder.
En resumen, este volumen de *Gen13* es una puerta de entrada perfecta tanto para nuevos lectores como para veteranos. Logra despojar a la franquicia de los excesos de su época fundacional para entregar una historia de ciencia ficción y acción sólida, donde el peso de la trama recae en el desarrollo de unos personajes que intentan recuperar su identidad en un mundo que solo los ve como armas. La labor de preservación y edición digital realizada por figuras como Jiman y R.I.P. permite acceder a esta etapa crucial de WildStorm, manteniendo viva la relevancia de Fairchild y su equipo en el panorama del cómic contemporáneo.