Doctor Who Classics Vol. 1 representa un hito fundamental en la historia transmedia del Señor del Tiempo, consolidándose como una pieza de coleccionista esencial tanto para los seguidores de la serie de televisión como para los estudiosos del noveno arte. Este volumen, publicado originalmente por IDW Publishing, no es una simple adaptación de episodios televisivos, sino una cuidada restauración y colorización de las tiras cómicas que definieron una era dorada en la revista *Doctor Who Magazine* (originalmente *Doctor Who Weekly*) a finales de los años 70 y principios de los 80.
La obra se centra en la encarnación más icónica de la etapa clásica: el Cuarto Doctor, interpretado en la pantalla por Tom Baker. Lo que hace que este volumen sea excepcional es el pedigrí de su equipo creativo. En estas páginas encontramos el trabajo de guionistas de la talla de Pat Mills y John Wagner, figuras clave en la creación de *2000 AD* y *Judge Dredd*, junto al arte de un joven Dave Gibbons, quien años más tarde alcanzaría el estrellato mundial como el dibujante de *Watchmen*. Esta combinación de talento dota al cómic de una sensibilidad narrativa y visual que, en muchos aspectos, superaba las limitaciones presupuestarias de la producción televisiva de la BBC de aquella época.
El volumen recopila varios arcos argumentales significativos, comenzando por "The Iron Legion". En esta historia, el Doctor se ve transportado a una dimensión paralela donde el Imperio Romano nunca cayó, sino que se expandió por las galaxias mediante una legión de soldados robóticos. La trama es un despliegue de imaginación desbordante que aprovecha la libertad del medio impreso para presentar escenarios colosales y ejércitos mecánicos que habrían sido imposibles de filmar en 1979. La narrativa de Mills y Wagner es ágil, cargada de una sátira social mordaz y un sentido de la aventura que captura a la perfección la excentricidad y la agudeza intelectual del Cuarto Doctor.
Otro de los pilares de este tomo es "City of the Damned", una continuación directa que profundiza en temas distópicos y de control mental, manteniendo una atmósfera de ciencia ficción dura mezclada con el surrealismo propio de la serie. Sin embargo, es quizás "The Star Beast" la historia que más resonancia ha tenido a largo plazo. En ella, el Doctor conoce a Beep the Meep, una criatura aparentemente adorable que esconde una naturaleza mucho más oscura. Este arco es un ejemplo magistral de cómo el cómic de *Doctor Who* podía jugar con las expectativas del lector, mezclando el horror con la comedia de manera fluida.
Desde el punto de vista visual, el trabajo de Dave Gibbons es impecable. Su capacidad para capturar el parecido físico de Tom Baker, así como el dinamismo de su bufanda kilométrica y su expresividad facial, es asombrosa. Gibbons utiliza una narrativa visual clara y detallada, con un diseño de tecnología y alienígenas que se siente orgánico y coherente. Un aspecto crucial de esta edición "Classics" es la colorización realizada por Charlie Kirchoff. Las tiras originales fueron publicadas en blanco y negro; la adición de color en este volumen se realiza con un respeto absoluto por el trazo original, utilizando una paleta que realza la atmósfera psicodélica y tecnológica de la serie sin saturar el dibujo de Gibbons.
En resumen, *Doctor Who Classics Vol. 1* es más que un ejercicio de nostalgia. Es un testimonio de una época en la que el cómic británico estaba redefiniendo la ciencia ficción. Para el lector, este volumen ofrece una oportunidad única de ver al Doctor en escenarios de una escala épica, enfrentándose a amenazas que desafían la lógica y la moralidad, todo ello bajo la pluma de los arquitectos del cómic moderno. Es una lectura obligatoria que demuestra por qué el Doctor es un personaje que trasciende la pantalla para convertirse en un icono literario y gráfico de primer orden. La obra logra expandir el universo de la serie manteniendo intacta la esencia del protagonista: su curiosidad inagotable, su rechazo a la tiranía y su inquebrantable fe en la inteligencia