*Black Jack*, creada por el legendario Osamu Tezuka —frecuentemente denominado el "Dios del Manga"—, es una de las obras más influyentes y maduras de la historia del cómic japonés. Publicada originalmente entre 1973 y 1983 en la revista *Weekly Shōnen Champion*, esta serie no solo definió el género del drama médico, sino que también consolidó la transición de Tezuka hacia narrativas más oscuras, complejas y cargadas de una profunda crítica social.
La trama se centra en la figura de Kuro’o Hazama, conocido en el mundo de la medicina y el hampa bajo el pseudónimo de Black Jack. Se trata de un cirujano de un talento prodigioso, capaz de realizar intervenciones que rozan lo milagroso, pero que opera de manera clandestina. Black Jack carece de licencia médica, una decisión deliberada que le permite actuar al margen de las asfixiantes regulaciones de las asociaciones médicas y la burocracia hospitalaria. Su apariencia es tan imponente como su reputación: un rostro cruzado por una prominente cicatriz —resultado de un trauma infantil—, un cabello bicolor (blanco y negro) y una capa oscura que le otorga un aire casi espectral.
El motor narrativo de la obra es de carácter episódico. En cada capítulo, Black Jack se enfrenta a un nuevo caso clínico, que suele ser rechazado por la medicina convencional por ser considerado terminal o imposible. El protagonista es famoso por exigir honorarios astronómicos, sumas que a menudo arruinan a los pacientes más acaudalados. Sin embargo, este cinismo financiero es solo una fachada; Black Jack utiliza el dinero como una herramienta para poner a prueba la voluntad de vivir de sus pacientes y para financiar sus propios proyectos humanitarios o investigaciones. A menudo, si detecta una verdadera nobleza de espíritu o una injusticia flagrante, sus métodos de cobro cambian drásticamente, revelando una brújula moral inquebrantable pero profundamente individualista.
Acompañando al cirujano se encuentra Pinoko, un personaje recurrente que aporta el contrapunto emocional y, en ocasiones, cómico. Pinoko es una creación única de la ciencia y la tragedia, cuya lealtad hacia Black Jack es absoluta, considerándose a sí misma su esposa a pesar de su apariencia infantil. La dinámica entre ambos humaniza al gélido doctor y ofrece una ventana a su soledad intrínseca.
Temáticamente, *Black Jack* es un estudio sobre la condición humana, la ética y la fragilidad de la vida. Tezuka, quien era médico de formación, utiliza sus conocimientos técnicos para dotar a las escenas de cirugía de un realismo sorprendente para la época, aunque a menudo se permite licencias creativas para enfatizar el drama. La obra cuestiona constantemente la corrupción dentro de las instituciones médicas, la hipocresía de la sociedad moderna y el impacto del ser humano sobre la naturaleza. No es raro que los casos involucren dilemas sobre la eutanasia, el trasplante de órganos, la contaminación ambiental o las secuelas psicológicas de la guerra.
Visualmente, el cómic muestra a un Tezuka en la cúspide de su maestría técnica. Aunque mantiene ciertos rasgos de su estilo "Star System" (personajes con diseños caricaturescos), los fondos, la anatomía y la composición de las viñetas poseen una intensidad cinematográfica. El uso de las sombras y el ritmo narrativo logran transmitir una tensión quirúrgica que mantiene al lector en vilo, incluso en los momentos más introspectivos.
En resumen, *Black Jack* es mucho más que un cómic sobre medicina. Es un tratado sobre la justicia y el valor de la existencia, protagonizado por un antihéroe que, a pesar de ser un paria para la ley, resulta ser el médico más honesto en un mundo enfermo. Su relevancia persiste décadas después, siendo una lectura esencial para comprender la evolución del manga y la capacidad del cómic para abordar los dilemas más profundos de la humanidad.