21 Down – La Conexion

Publicado originalmente bajo el sello Wildstorm de DC Comics a principios de la década de los 2000, "21 Down" se integra en la línea editorial *Eye of the Storm*, una etapa que buscaba alejarse de los tropos convencionales de los superhéroes para explorar narrativas más maduras, oscuras y con un fuerte componente de thriller psicológico. Escrito por la dupla de Jimmy Palmiotti y Justin Gray, y con el arte detallado y atmosférico de Jesús Saiz, el arco argumental titulado "La Conexión" establece las bases de una mitología urbana donde la mortalidad y el destino son los ejes centrales.

La historia sigue a Preston Kills, un joven de veinte años cuya existencia está marcada por una carga sobrenatural devastadora: tiene la capacidad de ver exactamente cómo y cuándo va a morir cualquier persona con la que entra en contacto físico o visual cercano. Esta habilidad no se manifiesta como una premonición abstracta, sino como visiones viscerales y traumáticas que han convertido a Preston en un paria social, un individuo cínico y solitario que evita el contacto humano para no ser testigo constante del fin de los demás.

Sin embargo, el conflicto central de "La Conexión" no reside solo en lo que Preston ve en otros, sino en lo que ve en sí mismo. En su pecho, Preston lleva un tatuaje natural, una marca que funciona como un contador regresivo. El número que marca es el 21. Preston está convencido de que, al cumplir los veintiún años, su propia vida llegará a su fin. Esta cuenta atrás genera una urgencia narrativa constante, transformando el cómic en una carrera contra el tiempo donde el protagonista intenta encontrar un sentido a su existencia antes de que el reloj llegue a cero.

El statu quo de Preston se rompe cuando entra en escena Mickey, una agente con sus propios recursos y una agenda misteriosa que parece saber mucho más sobre la condición de Preston de lo que él mismo imagina. A través de Mickey, el cómic expande su horizonte desde el drama personal hacia la conspiración de gran escala. "La Conexión" se refiere precisamente al descubrimiento de que Preston no es un fenómeno aislado. Existen otros individuos con capacidades extraordinarias, y hay organizaciones en las sombras —como la enigmática Fundación— que han estado monitoreando, manipulando y, en algunos casos, eliminando a estos sujetos por razones que escapan a la comprensión inicial del protagonista.

A nivel visual, el trabajo de Jesús Saiz en este volumen es fundamental para transmitir la atmósfera de realismo sucio y tensión constante. Saiz utiliza una narrativa visual limpia pero cargada de sombras, ideal para un thriller que se desarrolla en callejones, laboratorios clandestinos y apartamentos lúgubres. Su diseño de las visiones de muerte de Preston logra ser impactante sin caer en el gore gratuito, enfatizando la tragedia y la inevitabilidad del destino.

"21 Down: La Conexión" no es una historia de heroísmo, sino de supervivencia y búsqueda de identidad. Preston Kills no quiere salvar el mundo; quiere entender por qué su vida ha sido diseñada como una tragedia con fecha de caducidad. El guion de Palmiotti y Gray destaca por sus diálogos ágiles y una construcción de mundo que se siente conectada al universo Wildstorm, pero que mantiene la suficiente independencia para ser leída como una obra de suspense autónoma.

En este primer arco, el lector es introducido a un rompecabezas donde cada pieza revela una red de experimentos genéticos, secretos gubernamentales y la inquietante posibilidad de que el libre albedrío sea solo una ilusión. La obra plantea preguntas filosóficas sobre si conocer el futuro nos da el poder de cambiarlo o si, por el contrario, nos convierte en prisioneros de una trayectoria inalterable. "La Conexión" es, en esencia, el punto de partida de un viaje oscuro hacia la verdad detrás del número 21, donde la mayor amenaza no es solo la muerte, sino el propósito oculto de quienes otorgaron a Preston su terrible don.

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