Dreadstar, la creación definitiva de Jim Starlin, representa uno de los hitos más significativos del cómic de autor y la *space opera* de los años 80. Concebida originalmente bajo el sello Epic Comics de Marvel —una línea que permitía a los creadores mantener la propiedad de sus obras—, esta serie es la culminación de la narrativa cósmica que Starlin había perfeccionado previamente en títulos como *Captain Marvel* y *Warlock*.
La historia se sitúa en la Galaxia Empírica, un escenario vasto y desolador que sirve de tablero para una guerra eterna que ha durado más de doscientos años. Este conflicto fratricida enfrenta a dos potencias absolutas: La Monarquía, un imperio dinástico de corte tradicional, y La Iglesia de la Instrumentalidad, una teocracia fanática liderada por el carismático y despiadado Lord Papal. En medio de este caos se encuentra el protagonista, Vanth Dreadstar, el último superviviente de la Vía Láctea, un guerrero de habilidades sobrehumanas que porta una espada mística de inmenso poder.
Vanth no es el típico héroe idealista. Es un hombre cansado, marcado por la pérdida de su galaxia original y que inicialmente busca una vida de paz como granjero en un planeta remoto. Sin embargo, el destino y la intervención de Syzygy Darklock, un místico de gran poder que ha sacrificado gran parte de su humanidad para dominar las artes arcanas, lo obligan a abandonar su retiro. Darklock convence a Dreadstar de que la única forma de salvar la Galaxia Empírica de la aniquilación total es poner fin a la guerra, no apoyando a un bando, sino destruyendo a ambos.
A partir de esta premisa, Starlin construye un equipo de parias y especialistas que acompañarán a Vanth en su misión suicida. El grupo incluye a Willow, una telépata ciega que utiliza sus poderes para "ver" a través de los ojos de su mascota cibernética; Oezrick, un hombre-gato de gran agilidad y cinismo que aporta el contrapunto táctico; y Tuatara, un ser de fuerza física descomunal. Juntos, operan como una unidad de guerrilla insurgente, realizando sabotajes y misiones de infiltración destinadas a desestabilizar las estructuras de poder de la Monarquía y la Iglesia.
El núcleo narrativo de *Dreadstar* se apoya en tres pilares fundamentales: la política galáctica, la crítica a las instituciones religiosas y la exploración de la moralidad en tiempos de guerra. Starlin utiliza la Galaxia Empírica para diseccionar cómo el fanatismo y el ansia de control absoluto pueden consumir civilizaciones enteras. Lord Papal, el antagonista principal, no es solo un villano poderoso, sino la encarnación de la corrupción espiritual y política, convirtiéndose en el némesis perfecto para un Vanth Dreadstar que lucha por encontrar un propósito en un universo que parece carecer de justicia.
Visualmente, la obra es un despliegue del talento de Starlin en su madurez creativa. Sus composiciones de página son dinámicas, con un uso magistral de la anatomía y una arquitectura espacial que mezcla lo tecnológico con lo gótico. El diseño de los mundos, las naves y las manifestaciones de energía mística dota a la serie de una identidad visual única, diferenciándola de cualquier otra propuesta de ciencia ficción de la época.
*Dreadstar* no es solo un cómic de aventuras espaciales; es un drama épico sobre la resistencia contra la tiranía. A lo largo de sus números, la serie evoluciona desde la acción directa hacia una trama de intriga política y dilemas éticos, donde los protagonistas deben decidir si los medios que emplean para alcanzar la paz justifican la violencia desatada. Es una obra imprescindible para entender la transición del cómic estadounidense hacia temas más adultos y complejos, manteniendo siempre el sentido del espectáculo que caracteriza al mejor género cósmico.