Publicado por DC Comics a mediados de la década de los 90, concretamente en 1996, Hazard es una serie limitada que se desmarca de la narrativa superheroica convencional para adentrarse en los terrenos del thriller de acción, la ciencia ficción corporativa y el suspense psicológico. Escrita por Mike Baron y con el arte de Val Semeiks, la obra se presenta como un ejercicio de narrativa cruda y directa, muy en sintonía con la estética de "antihéroe" que dominaba la industria en aquel periodo, pero con un enfoque más centrado en la intriga y el concepto de la causalidad que en el espectáculo pirotécnico gratuito.
La trama se centra en un protagonista cuya identidad es, inicialmente, un enigma tanto para el lector como para él mismo. El personaje despierta en un entorno hostil, despojado de sus recuerdos pero dotado de una habilidad extraordinaria y aterradora: la capacidad de manipular las probabilidades. No se trata de una suerte mágica o de un poder elemental, sino de una alteración de los campos de azar que le permite sobrevivir a situaciones estadísticamente imposibles. Esta premisa convierte al protagonista en el "Hazard" (Riesgo/Peligro) titular, un hombre que es, en esencia, una anomalía viviente dentro de un sistema que busca el control absoluto.
El núcleo argumental sigue la huida frenética de este hombre mientras intenta reconstruir el rompecabezas de su pasado. La narrativa se estructura como un juego de persecución global. Hazard es perseguido por facciones paramilitares y organizaciones en la sombra que lo ven no como a un ser humano, sino como un activo militar de valor incalculable o una amenaza que debe ser neutralizada. El guion de Mike Baron evita las florituras sentimentales y se enfoca en la eficiencia del movimiento; cada encuentro, cada tiroteo y cada decisión del protagonista están dictados por la necesidad de supervivencia y el descubrimiento de una verdad que parece escapársele de las manos a medida que avanza.
Uno de los pilares fundamentales del cómic es la exploración de su poder. A diferencia de otros personajes que manipulan la suerte, en *Hazard* esta capacidad se presenta con una carga de tensión constante. El uso de sus habilidades tiene consecuencias y el entorno reacciona de manera violenta a sus alteraciones de la realidad. Esto genera una atmósfera de paranoia donde el lector nunca está seguro de si el siguiente paso del protagonista lo acercará a la libertad o lo hundirá más en la conspiración que lo rodea.
Visualmente, el trabajo de Val Semeiks es determinante para establecer el tono de la serie. Su dibujo se aleja de la idealización para ofrecer un mundo sucio, tecnológico y opresivo. El diseño de los personajes y la tecnología militar reflejan una estética industrial que refuerza la sensación de que Hazard es una pieza de maquinaria biológica