Berni Wrightson no es solo un nombre fundamental en la historia del noveno arte; es el arquitecto de las pesadillas modernas y el máximo exponente del terror gótico en el medio. La edición de sus "Obras Completas" constituye un documento histórico y artístico que permite trazar la evolución de un autor que redefinió la estética del horror, alejándola de los convencionalismos de su época para dotarla de una profundidad técnica y emocional sin precedentes.
Este volumen recopila la esencia de un dibujante cuya maestría con la plumilla y el pincel alcanzó cotas de detalle que hoy siguen pareciendo inalcanzables. El núcleo de esta obra se asienta sobre sus contribuciones fundamentales a las revistas de Warren Publishing, como *Creepy* y *Eerie*. En estas páginas, Wrightson no solo narra historias; construye atmósferas asfixiantes donde el claroscuro no es un mero recurso estilístico, sino un personaje más. Sus adaptaciones de clásicos de Edgar Allan Poe o H.P. Lovecraft, junto a relatos originales, demuestran una capacidad única para capturar la decrepitud, el miedo ancestral y lo grotesco con una elegancia técnica que recuerda a los grabadores del siglo XIX.
Uno de los pilares de esta colección es, inevitablemente, su etapa en la creación y desarrollo visual de *Swamp Thing* (La Cosa del Pantano) junto al guionista Len Wein. Aunque su paso por la serie regular fue relativamente breve, Wrightson estableció el canon visual del personaje y su entorno. En estas páginas se observa su habilidad para dibujar la naturaleza no como un paisaje estático, sino como una entidad orgánica, húmeda y en constante descomposición. Su interpretación del monstruo no se limitaba a la fuerza bruta, sino que transmitía una melancolía visual que elevó el cómic de monstruos a una categoría artística superior.
No se puede hablar de las obras completas de Wrightson sin abordar su proyecto vital: *Frankenstein*. Aunque técnicamente se trata de una serie de ilustraciones para la novela de Mary Shelley, su inclusión en cualquier retrospectiva de su obra es obligatoria por la influencia que ejerció en su narrativa gráfica posterior. En este trabajo, Wrightson abandonó la sencillez del cómic comercial para emular el estilo de los grabados en acero de artistas como Gustave Doré. El nivel de detalle en las texturas, las sombras proyectadas y la anatomía del monstruo representan el cenit de su carrera, influyendo directamente en cómo el resto de la industria entendería el dibujo de terror a partir de entonces.
La recopilación también permite explorar su faceta más experimental y sus colaboraciones en proyectos variados que van desde el humor negro hasta la fantasía heroica. A través de sus historias cortas, el lector puede apreciar su dominio de la composición de página, donde cada viñeta está diseñada para guiar el ojo hacia el horror latente. Wrightson poseía una comprensión instintiva del ritmo narrativo, sabiendo cuándo dilatar una escena para generar tensión y cuándo impactar con una imagen a toda página que desbordara los límites de lo convencional.
Técnicamente, el volumen es una lección de entintado. Wrightson utilizaba tramas manuales, líneas cruzadas y un control absoluto de la mancha negra para crear volumen y profundidad sin necesidad de recurrir al color. Su capacidad para diferenciar texturas —la piedra fría de un castillo, la piel putrefacta de un zombi o la niebla densa de un cementerio— solo mediante el uso de la tinta negra es lo que le otorgó el título de "Maestro de lo Macabro".
En definitiva, "Berni Wrightson – Obras Completas" no es solo una antología de relatos de miedo; es el registro de un artista que llevó el dibujo de cómics a un nivel de sofisticación técnica que rivaliza con las bellas artes. Es una obra indispensable para entender la transición del cómic de terror desde la era de la censura hacia una madurez visual y temática que todavía hoy, décadas después, sigue siendo el estándar de oro para cualquier ilustrador que desee explorar el lado oscuro de la imaginación.