Las nuevas aventuras de Hitler (*The New Adventures of Hitler*) es una de las obras más controvertidas, esquivas y fascinantes de la etapa temprana del guionista escocés Grant Morrison, realizada en colaboración con el dibujante Steve Yeowell. Publicada originalmente de forma serializada en 1989 dentro de la revista británica *Crisis* (un spin-off de la mítica *2000 AD*), esta obra se sitúa en la intersección entre la sátira política, el surrealismo psicológico y la revisión histórica especulativa, provocando en su momento un escándalo mediático que casi detiene su publicación.
La premisa del cómic no nace de la pura invención de Morrison, sino que se apoya en una nota a pie de página de la historia real, aunque de veracidad dudosa: las memorias de Bridget Hitler, la cuñada irlandesa de Adolf. Según Bridget, un joven y fracasado Adolf Hitler vivió con ella y su hermano Alois en un modesto apartamento de Liverpool entre 1912 y 1913, huyendo del servicio militar en Austria. Morrison toma este escenario —un Hitler veinteañero, mediocre y errante en el norte de Inglaterra— para construir una narrativa que funciona como un descenso a la locura y una disección del germen del mal.
La trama se aleja rápidamente de cualquier pretensión de realismo biográfico para adentrarse en el terreno de la alucinación. El protagonista es retratado no como el dictador imponente de los libros de historia, sino como un individuo patético, neurótico y profundamente perturbado que deambula por las grises calles de Liverpool. A través de sus ojos, el lector presencia una realidad distorsionada donde lo cotidiano se vuelve macabro. Morrison utiliza este entorno para explorar temas que serían recurrentes en su carrera posterior: la obsesión por el simbolismo, el ocultismo y la idea de que la ficción y la realidad son membranas permeables.
Uno de los elementos más disruptivos de la obra es el uso de anacronismos y metáforas visuales. A pesar de estar ambientada a principios del siglo XX, la historia está impregnada de una sensibilidad de finales de los años 80. Aparecen referencias simbólicas a iconos de la cultura popular británica, como The Beatles, que actúan como proyecciones de la psique del protagonista o como ecos de un futuro que aún no ha ocurrido. Esta técnica permite a Morrison sugerir que las fuerzas que dieron forma a Hitler no son exclusivas de su tiempo, sino que laten bajo la superficie de la cultura occidental de forma perenne.
El apartado visual de Steve Yeowell es fundamental para establecer el tono asfixiante del cómic. Con un estilo en blanco y negro marcadamente expresionista, Yeowell utiliza contrastes violentos y composiciones de página que reflejan la fragmentación mental de Adolf. Su dibujo captura la suciedad industrial de Liverpool y la transforma en un paisaje onírico donde los rostros se deforman y las sombras parecen cobrar vida propia. La sobriedad del trazo de Yeowell evita que la obra caiga en el sensacionalismo gratuito, aportando una frialdad necesaria para tratar un tema tan inflamable.
Desde un punto de vista crítico, *Las nuevas aventuras de Hitler* no busca humanizar al futuro dictador para generar empatía, sino para analizar la banalidad y el absurdo que preceden a la monstruosidad. El cómic es una crítica feroz al nacionalismo y a la construcción de mitos peligrosos. Al situar a Hitler en situaciones domésticas ridículas o en delirios mesiánicos de baja estofa, Morrison despoja al personaje de su aura de "genio del mal" para mostrarlo como un recipiente vacío llenado por las peores pulsiones de la sociedad.
En resumen, esta obra es una pieza de culto esencial para entender la evolución de Grant Morrison hacia trabajos más complejos como *Arkham Asylum* o *The Invisibles*. Es un ejercicio de narrativa arriesgada que desafía al lector a mirar directamente al abismo de una mente en descomposición, utilizando el lenguaje del cómic para desmantelar la iconografía del odio a través del surrealismo y la ironía mordaz. Una lectura densa, incómoda y profundamente intelectual que permanece como un hito de la historieta británica de vanguardia.