Rocketeer – Cargamento Mortal

Rocketeer: Cargamento Mortal (originalmente titulada *Cargo of Doom*) representa uno de los hitos más significativos en la historia moderna del personaje creado por el legendario Dave Stevens. Publicada originalmente por IDW Publishing en 2012, esta miniserie de cuatro números supuso un desafío mayúsculo: mantener viva la esencia del héroe de la era *pulp* tras el fallecimiento de su creador. Para lograrlo, la editorial confió en un equipo creativo de primer nivel compuesto por el guionista Mark Waid y el dibujante Chris Samnee, quienes logran capturar la estética de los años 30 y el espíritu de aventura clásica sin caer en el anacronismo forzado.

La trama se sitúa en la soleada y art déco ciudad de Los Ángeles, en plena Gran Depresión. Cliff Secord, el piloto temerario que utiliza un prototipo de mochila cohete para combatir el crimen bajo el pseudónimo de Rocketeer, se encuentra en un momento de relativa estabilidad, aunque siempre al borde de la precariedad económica. La narrativa arranca con la llegada de un misterioso carguero al puerto de la ciudad: el *S.S. Queen of the Pacific*. Este barco no transporta mercancías ordinarias, sino un cargamento secreto y letal que amenaza con desatar el caos en la metrópolis californiana.

El conflicto central se dispara cuando un turbio personaje llamado Masterson intenta desembarcar una serie de cajas reforzadas cuyo contenido es desconocido para las autoridades, pero que despierta las sospechas de Cliff. A medida que la investigación avanza, el protagonista descubre que el cargamento consiste en criaturas que desafían la lógica biológica y el tiempo mismo, elementos que rinden un homenaje directo a las historias de "mundos perdidos" tan populares en la literatura de quiosco de principios del siglo XX.

Waid maneja con maestría el equilibrio entre la acción aérea y el desarrollo de personajes. No se limita a presentar a Rocketeer como un icono de acción, sino que profundiza en su faceta humana. Cliff Secord sigue siendo un hombre impulsivo, a menudo superado por las circunstancias y con una relación sentimental crónicamente inestable con Betty. En esta entrega, Betty no es una mera damisela en apuros; su ambición profesional y su fuerte carácter generan una dinámica de tensión y apoyo que enriquece el relato. Por otro lado, Peevy, el mentor y mecánico de Cliff, actúa una vez más como la voz de la razón y el ancla técnica, tratando de mantener el equipo de vuelo operativo frente a amenazas que superan cualquier previsión técnica.

El antagonista de la historia, Masterson, personifica la ambición científica desmedida y la falta de escrúpulos. Su plan no solo implica el contrabando de estas bestias, sino su utilización como herramientas de poder, lo que obliga a Rocketeer a enfrentarse a un peligro de escala masiva que pone a prueba los límites de su tecnología y su valor. La amenaza se siente tangible y peligrosa, alejándose de los villanos de caricatura para ofrecer un reto que justifica el despliegue de heroísmo del protagonista.

Visualmente, el trabajo de Chris Samnee es fundamental para el éxito de la obra. Su estilo, caracterizado por una línea limpia y un uso magistral de las sombras, evoca la elegancia de los cómics clásicos pero con una narrativa visual moderna y dinámica. Samnee logra que las secuencias de vuelo se sientan fluidas y vertiginosas, mientras que su diseño de las criaturas del "cargamento mortal" aporta un toque de terror y maravilla que encaja perfectamente con el tono de la serie. El color de Jordie Bellaire complementa esta visión, utilizando una paleta que refuerza la atmósfera nostálgica de la California de los años 30.

En conclusión, *Rocketeer: Cargamento Mortal* es una obra que respeta profundamente el legado de Dave Stevens mientras expande el universo del personaje. Es una historia de aventuras pura, donde el misterio, el romance y la acción se entrelazan en un guion sólido que no necesita de artificios innecesarios para atrapar al lector. La obra funciona tanto para los seguidores veteranos del personaje como para aquellos que se acercan por primera vez a las peripecias de Cliff Secord, consolidándose como una pieza esencial en la mitología del hombre cohete.

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