Totem Extra

La cabecera Totem Extra representa uno de los hitos fundamentales en la historia de la edición de historietas en España, consolidándose como el vehículo principal para la introducción y el asentamiento del cómic adulto de vanguardia durante finales de la década de los 70 y la totalidad de los 80. Publicada originalmente por la editorial Nueva Frontera, esta serie de números especiales y monográficos nació como una extensión necesaria de la revista mensual *Totem*, con el objetivo de ofrecer un espacio más dilatado y cuidado a obras que, por su complejidad técnica o su extensión narrativa, requerían un formato diferenciado del serializado tradicional.

El contenido de *Totem Extra* se define por su carácter ecléctico pero rigurosamente seleccionado, actuando como un puente cultural entre la efervescencia del mercado franco-belga e italiano y el lector español sediento de una narrativa que rompiera con los cánones del tebeo infantil y juvenil de la era Bruguera. En sus páginas, el lector no encuentra simples aventuras, sino propuestas estéticas que elevan el medio a la categoría de "noveno arte". La publicación se convirtió en el escaparate de la mítica revista francesa *Métal Hurlant*, importando una sensibilidad estética marcada por la experimentación visual, el surrealismo, la ciencia ficción metafísica y un erotismo sofisticado que desafiaba las convenciones de la época.

Uno de los pilares de *Totem Extra* es la presencia de autores que hoy son considerados maestros universales. La figura de Jean Giraud, bajo su seudónimo Moebius, es central en la identidad de la revista. Sus relatos cortos y sus mundos oníricos, caracterizados por una línea precisa y una imaginación desbordante, encontraron en los números extra el lienzo perfecto para desplegarse sin las limitaciones de espacio de la revista mensual. Junto a él, autores como Enki Bilal aportaron una visión distópica y política, con un uso del color y la textura que transformaba cada viñeta en una pieza pictórica.

La vertiente italiana también fue crucial en la configuración de *Totem Extra*. La elegancia de Milo Manara y la experimentación formal de Guido Crepax dotaron a la publicación de una carga sensual y psicológica que apelaba a un público maduro. Estos autores no solo exploraban la anatomía humana, sino que utilizaban el erotismo como una herramienta para indagar en el subconsciente y en la crítica social. Asimismo, la inclusión de figuras como Hugo Pratt permitió que el cómic de aventuras adquiriera una dimensión literaria y poética inédita hasta entonces en los quioscos españoles.

Desde el punto de vista temático, *Totem Extra* se alejó de los géneros puros para abrazar la hibridación. La ciencia ficción que presentaba no era la de naves espaciales y batallas láser convencionales, sino una exploración de la condición humana, la ecología y la filosofía en entornos alienígenas o post-apocalípticos. El género fantástico se trataba desde una óptica adulta, a menudo vinculada al realismo mágico o al horror psicológico. Esta diversidad temática se veía reforzada por un diseño editorial que priorizaba la calidad del papel y la impresión, permitiendo que el trabajo de coloristas y dibujantes se apreciara en toda su magnitud.

La importancia de *Totem Extra* radica también en su papel como catalizador del "boom del cómic adulto" en España. Al presentar monográficos dedicados a temas específicos o a autores concretos, la revista educó el gusto de una generación de lectores y creadores locales. No era simplemente una recopilación de material extranjero; era una declaración de principios sobre lo que el cómic podía llegar a ser: una forma de expresión artística capaz de tratar temas complejos, políticos y existenciales con la misma profundidad que la literatura o el cine.

En resumen, *Totem Extra* no es solo una colección de historietas, sino un archivo histórico de la vanguardia gráfica europea. Su lectura permite comprender la transición de la historieta desde el entretenimiento de masas hacia la novela gráfica contemporánea. Sin recurrir a artificios innecesarios, la revista se limitó a dejar que el talento de sus autores hablara por sí solo, estableciendo un estándar de calidad que sigue siendo referente para coleccionistas y estudiosos del medio. Es, en esencia, la crónica visual de una revolución estética que cambió para siempre la percepción del cómic en el ámbito hispanohablante.

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