*Cancertown: Un Diente Inoportuno* (originalmente *Cancertown: An Inconvenient Tooth*), escrita por Cy Dethan e ilustrada por Stephen Downey, es una de las obras más perturbadoras y fascinantes del catálogo de la editorial Markosia. Situada en la intersección exacta entre el horror psicológico, el género noir y el surrealismo visceral, esta novela gráfica propone una inmersión sin concesiones en la psique fracturada de su protagonista, Vince Morley, y en el lugar de pesadilla que se ve obligado a habitar.
La premisa nos presenta a Morley como un hombre que vive en una dualidad constante y agonizante. Por un lado, existe en el mundo "real", una cotidianidad gris y desgastada donde intenta mantener un rastro de cordura. Por otro, es un residente involuntario de Cancertown, una metrópolis de pesadilla que funciona como una manifestación física del trauma, la enfermedad y el sufrimiento mental. No se trata simplemente de una alucinación; para Morley, Cancertown es un lugar con reglas propias, una geografía orgánica y una población de seres grotescos que parecen alimentarse de la desesperación humana.
El motor narrativo de este volumen, como indica su título, es algo tan mundano y a la vez tan universalmente angustiante como un dolor de muelas. Lo que para cualquier persona sería una molestia física tratable, para Vince Morley se convierte en la grieta definitiva que termina por colapsar los muros entre sus dos realidades. El dolor físico actúa como un puente, un catalizador que lo arrastra más profundamente hacia los distritos más peligrosos de Cancertown. A medida que la infección progresa en su cuerpo físico, el entorno urbano de su pesadilla se vuelve más agresivo, más decadente y más difícil de ignorar.
El guion de Cy Dethan destaca por su capacidad para utilizar el horror corporal (*body horror*) no como un fin en sí mismo, sino como una metáfora de la alienación. Cancertown no es solo un escenario; es un organismo vivo que refleja las heridas abiertas de quienes lo transitan. La narrativa evita los tropos fáciles del género para centrarse en la desorientación del protagonista. Morley no es un héroe, sino una víctima de su propia mente y de un entorno que lo reclama como suyo. La historia explora la idea de que el dolor es la única moneda de cambio válida en este submundo, y cómo la búsqueda de alivio puede llevar a decisiones morales devastadoras.
Visualmente, el trabajo de Stephen Downey es fundamental para establecer la atmósfera opresiva de la obra. Su estilo, detallado y sombrío, logra que la arquitectura de Cancertown se sienta claustrofóbica y orgánica a la vez. Las calles parecen estar hechas de tejido cicatrizado y los edificios exudan una sensación de enfermedad crónica. El diseño de los personajes secundarios y de las criaturas que pueblan la ciudad refuerza la sensación de que todo en ese lugar es una versión distorsionada y corrupta de la humanidad. El uso de las sombras y la composición de las viñetas acentúan la soledad de Morley, incluso cuando está rodeado por las aberraciones de la ciudad.
*Cancertown: Un Diente Inoportuno* es una obra densa que exige la atención total del lector. No ofrece respuestas fáciles ni consuelos superficiales. Se adentra en temas complejos como la gestión del trauma, la naturaleza de la percepción y la fragilidad de la identidad ante el dolor crónico. Es una pieza esencial para quienes buscan en el cómic una experiencia que trascienda el entretenimiento convencional, ofreciendo a cambio un viaje oscuro hacia los rincones más recónditos y dolorosos de la experiencia humana. Es, en definitiva, un estudio sobre cómo el sufrimiento puede construir prisiones de las que no siempre es posible, o incluso deseable, escapar.