Fletcher & Click, la obra de Nacho Fernández, se erige como un pilar fundamental dentro de la vertiente más lúdica y dinámica de la ciencia ficción en el cómic español. Publicada originalmente por entregas y posteriormente recopilada, esta obra destila la esencia de la *space opera* clásica, pero tamizada por un sentido del humor irreverente y un ritmo narrativo que bebe directamente del lenguaje del videojuego y el manga de los años 90.
La trama nos sitúa en un futuro hipertecnológico y caótico, un universo vasto y densamente poblado por razas alienígenas de todo tipo, corporaciones sin escrúpulos y tecnología de desguace. En este escenario conocemos a la pareja protagonista que da nombre al título. Fletcher es el arquetipo del aventurero espacial: un piloto humano con más carisma que fortuna, cuya brújula moral suele oscilar según el tamaño de la recompensa, aunque siempre termina demostrando un fondo noble. A su lado encontramos a Click, un pequeño robot esférico dotado de una inteligencia artificial avanzada y una personalidad sarcástica que sirve de contrapunto perfecto a la impulsividad de su compañero orgánico.
La premisa inicial es sencilla pero efectiva: Fletcher y Click son trabajadores autónomos del espacio, buscavidas que aceptan encargos de transporte, escolta o recuperación de objetos en los rincones más peligrosos de la galaxia. Sin embargo, lo que comienza como una misión rutinaria para saldar deudas o simplemente conseguir combustible para su nave, la *Star-Hiker*, pronto se complica de manera exponencial. La narrativa se construye sobre una estructura de "bola de nieve", donde un pequeño malentendido o un error de cálculo lanza a los protagonistas a una espiral de persecuciones, conspiraciones intergalácticas y enfrentamientos con flotas estelares enteras.
Uno de los puntos fuertes del cómic es la construcción de su universo. Nacho Fernández no se limita a dibujar naves y planetas; crea un ecosistema visual coherente donde la tecnología parece usada, sucia y funcional. El diseño de producción de la obra es sobresaliente: desde los complejos paneles de control de las cabinas hasta la fisonomía de los alienígenas secundarios, todo respira un aire de "futuro vivido" que recuerda a clásicos como *Star Wars* o el universo de *Valérian y Laureline*, pero con una estética mucho más cinética y caricaturesca.
En cuanto al tono, *Fletcher & Click* huye de la solemnidad de la ciencia ficción dura. El guion está plagado de diálogos rápidos, réplicas ingeniosas y situaciones de *slapstick* que alivian la tensión de las escenas de acción. No obstante, bajo esa capa de ligereza, subyace una crítica velada a la burocracia galáctica, el capitalismo salvaje de las megacorporaciones y la deshumanización tecnológica. La relación entre el hombre y la máquina es un tema recurrente, explorado no a través de densos monólogos filosóficos, sino mediante la química y la lealtad inquebrantable entre los dos protagonistas.
Visualmente, la obra es un despliegue de maestría técnica. El autor utiliza un dibujo de línea clara y dinámica, con un uso del color vibrante que resalta la espectacularidad de las batallas espaciales. La composición de las páginas es ágil, utilizando encuadres cinematográficos que enfatizan la velocidad de las naves y la contundencia de los impactos. Nacho Fernández demuestra aquí por qué es uno de los autores más respetados en el manejo del ritmo visual, logrando que el lector sienta la inercia de cada maniobra evasiva.
En resumen, *Fletcher & Click* es una celebración del género de aventuras. Es un cómic que entiende perfectamente sus referentes y los homenajea sin perder su propia identidad. Ofrece una lectura adictiva, visualmente estimulante y cargada de una energía que rara vez se encuentra en propuestas más convencionales. Es, en definitiva, la crónica de dos perdedores encantadores que, a pesar de estar constantemente al borde del desastre, logran sobrevivir en una galaxia que parece empeñada en destruirlos, recordándonos que, en el espacio profundo, lo único más importante que un buen motor de curvatura es tener a alguien que te cubra las espaldas.