Okko – El Ciclo de la Tierra

Okko: El Ciclo de la Tierra representa la consolidación de una de las sagas más fascinantes del cómic europeo contemporáneo. Creada, escrita y dibujada por el autor francés Hub (Humbert Chabuel), esta obra se sitúa cronológicamente como el segundo arco argumental de la serie, tras los eventos narrados en el *Ciclo del Agua*. En este volumen, la narrativa abandona las costas y los entornos marítimos para adentrarse en la verticalidad y la aspereza de las montañas del Imperio de Pajan, un escenario inspirado en el Japón feudal pero imbuido de una mitología propia y elementos de fantasía oscura.

La trama sigue al grupo de cazadores de demonios liderado por Okko, un ronin de pasado misterioso y ética inquebrantable. Lo acompañan sus fieles aliados: Noburo, un gigante enmascarado cuya fuerza física solo es igualada por su lealtad; Noshin, un monje caprichoso y amante del sake que posee el don de comunicarse con los espíritus de la naturaleza (los *kami*); y el joven Tikku, el aprendiz que actúa como narrador y ojos del lector en este mundo convulso.

En *El Ciclo de la Tierra*, el grupo es convocado para investigar una serie de sucesos inquietantes en las cumbres nevadas. La historia se aleja de la persecución lineal para transformarse en un relato de misterio y atmósfera claustrofóbica. El conflicto central gira en torno a la búsqueda de dos misteriosas mujeres, las hermanas de las montañas, cuya presencia parece estar vinculada a una corrupción que emana de las profundidades del suelo. A diferencia del ciclo anterior, donde el movimiento era fluido como el agua, aquí la narrativa se vuelve más densa y pesada, reflejando la naturaleza del elemento que da nombre al tomo.

Hub utiliza este ciclo para profundizar en la cosmogonía de Pajan. La "Tierra" no es solo el escenario físico, sino un ente que alberga secretos antiguos y peligros que desafían la comprensión humana. El autor explora la dualidad entre el mundo espiritual y el material, mostrando cómo la ambición y el rencor humano pueden alterar el equilibrio natural, provocando la manifestación de criaturas grotescas y situaciones límite.

Desde el punto de vista artístico, *El Ciclo de la Tierra* es un despliegue de maestría técnica. Hub destaca por un nivel de detalle obsesivo en la arquitectura de los monasterios y castillos que jalonan las laderas, así como en el diseño de vestuario y armamento. La paleta de colores evoluciona hacia tonos ocres, marrones y grises, acentuando la sensación de frío y la solidez de la roca. El dibujo logra transmitir la fatiga del ascenso y la opresión de las cavernas, utilizando el espacio negativo y las sombras para generar una tensión constante.

Narrativamente, el cómic mantiene un ritmo cinematográfico, alternando secuencias de acción coreografiadas con precisión quirúrgica y momentos de introspección donde se vislumbran las grietas en la armadura emocional de los protagonistas. La relación entre Okko y sus compañeros se pone a prueba, revelando que, a pesar de su experiencia, el grupo no es inmune a las fuerzas telúricas que intentan combatir.

En definitiva, *Okko: El Ciclo de la Tierra* es una pieza fundamental para entender la evolución de la serie. No se limita a repetir la fórmula del éxito inicial, sino que expande el lore del universo de Pajan, ofreciendo una historia autoconclusiva que, sin embargo, deja poso en el desarrollo a largo plazo de sus personajes. Es un cómic que equilibra perfectamente el género del *chanbara* (cine de samuráis) con el horror sobrenatural, evitando los clichés del género para construir una identidad propia, sobria y visualmente impactante. Para el lector, supone una inmersión total en un mundo donde el honor se paga con sangre y donde la tierra misma parece observar cada paso de los mortales.

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