Alvar Mayor

*Alvar Mayor* es, sin lugar a dudas, una de las cumbres de la historieta argentina y un referente ineludible del noveno arte a nivel internacional. Publicada originalmente a partir de 1977 en la mítica revista *Skorpio*, la obra es el resultado de la colaboración entre dos gigantes: el guionista Carlos Trillo y el dibujante Enrique Breccia. Juntos dieron vida a una serie que trasciende el género de aventuras para adentrarse en terrenos filosóficos, poéticos y sociales, utilizando el marco histórico de la conquista de América como un lienzo para explorar la condición humana.

La historia se sitúa en el siglo XVI, en una América colonial todavía inexplorada y preñada de leyendas. El protagonista, Alvar Mayor, es uno de los primeros hombres blancos nacidos en el Nuevo Mundo, hijo de uno de los soldados que acompañaron a Pizarro. Sin embargo, Alvar no comparte la sed de oro ni el fanatismo religioso de sus antecesores. Se gana la vida como guía o "baqueano", un hombre que conoce los senderos, los peligros de la selva y los secretos de las montañas. Su oficio consiste en conducir a otros a través de territorios hostiles, aunque a menudo esos "otros" son aventureros, desesperados o codiciosos que persiguen quimeras imposibles.

El personaje de Alvar Mayor rompe con el arquetipo del héroe clásico de acción. Es un hombre de pocas palabras, observador y dotado de una ética propia que choca frontalmente con la amoralidad de la época. No es un conquistador, sino un mediador entre dos mundos: el europeo, marcado por la ambición y la rigidez, y el indígena, imbuido de una espiritualidad y una conexión con la tierra que los invasores no alcanzan a comprender. Alvar camina por la frontera de ambos, manteniendo una distancia cínica pero compasiva.

Lo que distingue a *Alvar Mayor* de otras obras de temática histórica es su incursión en el realismo mágico. Trillo no se limita a narrar expediciones geográficas; sus guiones exploran la geografía del alma. En sus viajes, Alvar se encuentra con ciudades invisibles, mitos que cobran vida, profecías que se cumplen de forma irónica y personajes que parecen extraídos de un sueño o de una pesadilla. La búsqueda de El Dorado, la Fuente de la Juventud o la Ciudad de los Césares son temas recurrentes, pero tratados no como objetivos materiales, sino como metáforas de la insatisfacción humana y la búsqueda de sentido.

El apartado visual de Enrique Breccia es fundamental para cimentar esta atmósfera. Su estilo, caracterizado por un uso magistral del blanco y negro, se aleja del realismo fotográfico para abrazar un expresionismo vigoroso y, a veces, grotesco. Breccia utiliza tramas manuales, contrastes violentos y una composición de página que captura la opresión de la selva y la vastedad de los Andes. Sus rostros son mapas de sufrimiento y experiencia, y su capacidad para dibujar lo fantástico de manera tangible otorga a la obra una identidad visual única. El dibujo no solo acompaña al texto, sino que narra por sí mismo el peso del clima, el cansancio de los cuerpos y la extrañeza de un continente que se resiste a ser domesticado.

A lo largo de sus episodios, la serie mantiene una estructura autoconclusiva pero con una evolución temática clara. El lector asiste a una crítica mordaz del colonialismo y la violencia, pero presentada a través de la melancolía y el desencanto. Alvar Mayor es, en última instancia, un testigo de la locura de los hombres. Su figura representa la sabiduría de quien sabe que el verdadero tesoro no es el metal precioso, sino la comprensión del camino recorrido.

En resumen, *Alvar Mayor* es una obra introspectiva y profunda que utiliza la aventura como vehículo para la reflexión. Es un cómic donde el paisaje es un personaje más y donde el silencio del protagonista dice más que los discursos de los conquistadores. Por su riqueza narrativa y su potencia visual, sigue siendo una lectura imprescindible para entender la madurez de la historieta adulta contemporánea.

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