Star Trek – La Mision Final

Star Trek: La Misión Final no es solo un cómic más dentro de la vasta cronología de la franquicia; es la traslación al papel de uno de los momentos más significativos en la historia de la ciencia ficción televisiva: el cierre de *Star Trek: The Next Generation*. Publicado originalmente por DC Comics en 1994 (y editado en España por Ediciones Zinco), este ejemplar adapta el episodio doble "All Good Things…", ofreciendo una perspectiva visual única sobre el clímax de las aventuras del Capitán Jean-Luc Picard y la tripulación de la USS Enterprise-D.

La narrativa de este cómic se estructura en torno a una premisa de una ambición desmedida que desafía las leyes del tiempo y el espacio. La historia comienza con un Jean-Luc Picard desorientado, quien experimenta saltos temporales involuntarios entre tres periodos distintos de su vida. El primero nos transporta al pasado, justo antes de la misión inaugural de la Enterprise en Farpoint, donde un Picard más joven y rígido debe lidiar con una tripulación que apenas conoce. El segundo se sitúa en el presente narrativo de la serie, donde el capitán goza de la plena confianza de sus oficiales. El tercero nos proyecta hacia un futuro incierto, veinticinco años después, donde un Picard anciano y retirado en sus viñedos de Francia debe convencer a sus antiguos amigos —ahora distanciados por el tiempo y las circunstancias— de que una amenaza existencial se cierne sobre la galaxia.

El motor del conflicto es la reaparición de Q, la entidad omnipotente y burlona del Continuo Q, quien informa a Picard de que el juicio contra la humanidad, iniciado siete años atrás, nunca terminó realmente. Q revela que la humanidad está a punto de ser la causa de su propia aniquilación debido a una anomalía de "antitiempo" en el sistema Devron. Lo fascinante de la trama, capturado con precisión en las viñetas, es que esta anomalía crece hacia atrás en el tiempo: es más grande en el pasado que en el futuro, lo que crea una paradoja donde las acciones de Picard para investigar la brecha en las tres líneas temporales son, precisamente, las que podrían provocar la destrucción de la raza humana en su origen.

Desde el punto de vista del guion, la adaptación logra condensar la complejidad de los diálogos técnicos y filosóficos de la serie sin perder la esencia de los personajes. El cómic pone un énfasis especial en la evolución de la tripulación. Vemos a un Data que, en el futuro, ha alcanzado una sofisticación humana casi completa; a un William Riker y un Worf enfrentados por viejas heridas; y a una Beverly Crusher que ha seguido su propio camino de mando. La tensión narrativa se mantiene constante mientras Picard intenta coordinar una solución a través de las décadas, enfrentándose no solo a la física cuántica, sino a la incredulidad de quienes lo rodean en el pasado y el futuro.

Visualmente, el cómic se esfuerza por capturar la estética de la serie de televisión de mediados de los 90. El diseño de las naves, especialmente la versión de tres góndolas de la Enterprise del futuro (la clase Galaxy mejorada), se presenta con un detalle que deleita a los aficionados a la ingeniería técnica de la saga. El dibujo logra transmitir la urgencia de la situación, utilizando composiciones de página que reflejan la fragmentación mental de Picard mientras salta de una época a otra.

Star Trek: La Misión Final funciona como un testamento temático de la serie. No se limita a ser una historia de naves espaciales y fenómenos extraños; es una exploración sobre el potencial humano, la persistencia de la amistad y la capacidad de la mente para expandirse más allá de las percepciones lineales. El cómic cierra el círculo que comenzó en el primer episodio de la serie, recordando al lector que la verdadera exploración no consiste solo en cartografiar estrellas, sino en comprender las infinitas posibilidades de la existencia. Es una pieza de coleccionista esencial que captura el espíritu de "ir valientemente a donde nadie ha ido jamás", sirviendo como el puente perfecto entre el final de una era televisiva y el comienzo del legado cinematográfico de la tripulación de la Nueva Generación.

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