Kalimán: El Hombre Increíble – Segunda Época representa uno de los pilares fundamentales de la narrativa gráfica latinoamericana y la consolidación definitiva de un fenómeno transmedia que nació en la radio para conquistar el papel. Esta etapa, publicada principalmente bajo el sello de Promotora K, no solo continuó el legado de la serie original iniciada en los años 60, sino que refinó la estética y la estructura narrativa que convirtieron al personaje en un icono cultural en México, Centro y Sudamérica.
La trama de la Segunda Época sigue las andanzas de Kalimán, un enigmático héroe de origen incierto —aunque se sugiere su linaje como un príncipe de la India— que ha dedicado su vida al perfeccionamiento del cuerpo y, sobre todo, de la mente. Kalimán no es un superhéroe en el sentido tradicional estadounidense; no posee poderes mutantes ni tecnología alienígena. Su fuerza reside en el "mentalismo", una disciplina que le permite realizar proezas que bordean lo imposible: telepatía, hipnosis, levitación, control del dolor y la capacidad de entrar en un estado de muerte aparente conocido como "actus mortis".
Acompañando siempre al protagonista se encuentra Solín, un joven descendiente de los faraones egipcios que funge como su discípulo y pupilo. La dinámica entre ambos es el corazón emocional del cómic. Solín representa la curiosidad y la vulnerabilidad humana, sirviendo como el puente a través del cual el lector experimenta el asombro ante las capacidades de Kalimán. A través de sus viajes, la serie explora una pedagogía de la rectitud, donde el héroe instruye al joven (y al lector) en valores de justicia, templanza y sabiduría.
En esta Segunda Época, el formato de las aventuras se caracteriza por ser de largo aliento. Las historias no se resuelven en un solo número, sino que se extienden a lo largo de decenas de ejemplares, creando sagas épicas que transportan a los protagonistas a los rincones más exóticos y peligrosos del planeta. Desde las cumbres del Tíbet y las arenas de Egipto hasta las brumosas calles de Londres o las selvas de Sudamérica, el escenario es siempre un elemento vivo que añade misterio y atmósfera a la narración.
El antagonismo en esta etapa alcanza niveles de complejidad notables. Kalimán se enfrenta a una galería de villanos que personifican la ambición desmedida, la magia negra y la ciencia mal empleada. Entre ellos destaca, por encima de todos, Karma, su némesis espiritual y antiguo compañero de entrenamiento, quien representa el reverso oscuro de las habilidades mentales del protagonista. Los enfrentamientos no suelen resolverse mediante la violencia bruta —fiel al precepto de Kalimán de que "no hay fuerza más poderosa que la mente humana"— sino a través de la estrategia, la resistencia psicológica y el uso ético del conocimiento.
Visualmente, la Segunda Época es recordada por su transición y consolidación estética. Aunque las portadas pintadas a mano por artistas como Jorge Aviña son obras de arte por derecho propio, el interior del cómic destaca por un dibujo detallado que enfatiza la expresividad facial y la grandiosidad de los paisajes. El uso del color en esta etapa (a diferencia de los tonos sepia de los inicios) permitió una mayor profundidad en las escenas de acción y una representación más vívida de los elementos sobrenaturales que a menudo permean las tramas.
La narrativa se apoya en aforismos que se volvieron parte del léxico popular, como "El que domina la mente, lo domina todo" o "Serenidad y paciencia, mucha paciencia". Estos no son meros adornos, sino la filosofía que rige cada resolución de conflicto. El cómic logra amalgamar géneros de manera magistral: hay elementos de novela policíaca, terror gótico, ciencia ficción y, primordialmente, aventura clásica de corte orientalista.
En resumen, Kalimán: Segunda Época es una obra imprescindible para entender la historieta en español. Es la crónica de un hombre que busca el equilibrio en un mundo lleno de caos, utilizando la inteligencia como su arma principal. Su relevancia radica en haber creado un héroe con una brújula moral inquebrantable, cuyas historias de misterio y exotismo siguen funcionando como un testimonio de la imaginación desbordante de sus creadores y como un referente de la lucha eterna entre la luz de la razón y las sombras de la maldad.