Publicada originalmente en 1988 bajo el sello de la mítica Editorial Columba, "Fuente de Luz" representa una pieza singular dentro del vasto catálogo de la historieta argentina de finales de los años ochenta. Escrita por Héctor Alba y dibujada por Ascanio Martínez, la obra se inscribe en la tradición de la ciencia ficción metafísica y de aventuras que caracterizó a revistas como *D'Artagnan* o *Nippur Magnum* en su etapa de madurez.
La trama nos sitúa en un escenario de tintes distópicos y post-apocalípticos, un recurso recurrente en la narrativa de Alba, quien aquí explora la decadencia de una civilización que ha olvidado sus orígenes. El mundo de "Fuente de Luz" es un lugar donde la tecnología se ha convertido en mito y la supervivencia es la única ley imperante. En este contexto, la historia sigue los pasos de un protagonista solitario, un arquetipo del héroe columbiano: reflexivo, curtido por la adversidad y poseedor de un código ético inquebrantable en un entorno que carece de él.
El eje central del relato es la búsqueda de la entidad o lugar que da nombre a la obra. La "Fuente de Luz" no es solo un objetivo físico, sino un símbolo de esperanza y conocimiento en un mundo sumido en la oscuridad literal y figurada. La narrativa se estructura como una *road movie* espiritual y física, donde el protagonista debe atravesar páramos desolados y enfrentarse a facciones que ven en la luz una amenaza para su control sobre las masas ignorantes. Alba utiliza el guion para plantear interrogantes sobre la condición humana, el peso del pasado y la posibilidad de redención a través del saber.
En el apartado visual, Ascanio Martínez despliega un estilo que equilibra el realismo clásico con una atmósfera opresiva y cargada de sombras. Su dibujo es fundamental para construir la identidad de la obra; Martínez utiliza un entintado denso que refuerza la sensación de un mundo que se apaga. Los diseños de los entornos —ruinas que sugieren un pasado glorioso ahora cubierto de herrumbre y polvo— aportan una profundidad visual que complementa la sobriedad del guion. El contraste entre las zonas de sombra absoluta y los destellos que representan la búsqueda de la "Fuente" crea un juego visual que guía la mirada del lector a través de la desolación del paisaje.
La narrativa de Héctor Alba huye de los diálogos excesivos, permitiendo que la acción y el monólogo interior lleven el peso del ritmo. Esto otorga a la obra un tono cinematográfico, donde el silencio es tan importante como la palabra. La interacción entre los personajes secundarios y el protagonista sirve para ilustrar los diferentes grados de degradación social: desde aquellos que han caído en el salvajismo hasta los que aún conservan fragmentos de humanidad, pero han perdido la fe.
"Fuente de Luz" se distingue por evitar los tropos más simplistas del género de acción. Aunque existen enfrentamientos y peligros constantes, el conflicto principal es interno y filosófico. La obra se pregunta si la humanidad merece recuperar la "luz" o si está condenada a repetir los errores que la llevaron a la penumbra. La resolución de la trama, fiel al estilo de la época, evita las soluciones fáciles, dejando en el lector una sensación de melancolía y reflexión sobre el destino de nuestra especie.
En resumen, este cómic de 1988 es un exponente del alto nivel creativo que alcanzó Editorial Columba en su transición hacia temas más oscuros y adultos. La colaboración entre Alba y Martínez logra una sinergia donde el guion existencialista encuentra su reflejo perfecto en un arte sombrío y detallado, convirtiendo a "Fuente de Luz" en una lectura imprescindible para entender la evolución de la historieta de género en el Cono