*La Leyenda*, obra gestada por la dupla creativa compuesta por Héctor Alba en el guion y Demián Parmeggiani en el arte, se erige como una de las propuestas más sólidas y atmosféricas dentro del panorama de la historieta argentina contemporánea, específicamente bajo el sello de Rabdomantes Ediciones. Este cómic no busca reinventar la rueda del género de fantasía épica y espada y brujería, sino que se propone perfeccionar sus mecanismos fundamentales a través de una narrativa visualmente imponente y un tono que oscila entre lo elegíaco y lo brutal.
La premisa nos sitúa en un mundo primordial, un escenario de geografía hostil y civilizaciones en decadencia que remite inevitablemente a las tierras hiperbóreas o a los parajes desolados de la fantasía europea clásica. El protagonista es un guerrero cuya figura encarna el arquetipo del héroe solitario, un hombre de pocas palabras definido más por sus acciones y por el peso de su acero que por discursos grandilocuentes. La historia sigue su tránsito por este continente implacable, donde la supervivencia no es solo una cuestión de fuerza física, sino de resistencia espiritual frente a fuerzas que superan la comprensión humana.
Desde el punto de vista del guion, Héctor Alba opta por una economía de recursos narrativos que resulta sumamente efectiva. En *La Leyenda*, el texto no sobrecarga la viñeta; al contrario, Alba entiende que en este género el silencio es una herramienta poderosa. Los diálogos son precisos, casi cortantes, permitiendo que la trama avance a través de la observación y el ritmo de la acción. No se trata de una narrativa expositiva que explica cada rincón del mundo, sino de una que invita al lector a descubrir la mitología interna de la obra a través de los restos de estatuas olvidadas, los ritos de tribus perdidas y la mirada cansada de su protagonista. Existe una melancolía subyacente en el guion: la sensación de que estamos presenciando los últimos estertores de una era de mitos.
El apartado gráfico de Demián Parmeggiani es, sin lugar a dudas, el pilar que termina de consolidar la identidad de la obra. Con un uso magistral del blanco y negro, Parmeggiani despliega un estilo detallista y orgánico que bebe de los grandes maestros del género, pero con una impronta personal moderna. Su manejo de las sombras y los contrastes no solo define los volúmenes de los personajes, sino que construye la atmósfera opresiva y mística que la historia requiere. La anatomía de los personajes es robusta y creíble, alejándose de estilizaciones innecesarias para abrazar una estética más cruda y terrenal. Los paisajes, por su parte, no son meros fondos; son entidades vivas que parecen observar al protagonista, transmitiendo una escala de grandiosidad que subraya la pequeñez del hombre frente al destino.
La narrativa visual destaca especialmente en las secuencias de combate. Parmeggiani logra una fluidez notable, donde cada golpe y cada movimiento tienen un peso específico. No hay confusión en la acción; la coreografía es clara y violenta, capturando la brutalidad de un mundo donde el error se paga con la vida. Sin embargo, el arte también brilla en los momentos de quietud, en los que la composición de página se vuelve más contemplativa, permitiendo que el lector absorba la inmensidad del entorno.
Temáticamente, *La Leyenda* explora conceptos universales como el honor, la predestinación y la lucha eterna contra el olvido. El protagonista no es un salvador en el sentido tradicional, sino un agente de cambio en un mundo que parece estancado en su propia caída. La obra reflexiona sobre cómo las hazañas de un individuo se transforman, con el paso del tiempo y la distorsión de la memoria, en el mito que da título al volumen.
En conclusión, este cómic es una pieza esencial para los entusiastas de la narrativa gráfica que valoran la construcción de mundos a través de la imagen y la atmósfera. Héctor Alba y Demián Parmeggiani han logrado una sinergia creativa donde el guion proporciona la estructura necesaria para que el arte respire y se expanda, entregando una obra que se siente atemporal. Es una invitación a un viaje sin retorno por tierras donde la magia es peligrosa,