Publicada originalmente en 1988 por la editorial Casterman, "El Gran Poder del Chninkel" es una de las obras maestras indiscutibles del noveno arte europeo. Fruto de la colaboración entre dos gigantes del medio, el guionista belga Jean Van Hamme y el dibujante polaco Grzegorz Rosiński —quienes ya habían alcanzado la gloria con la saga de *Thorgal*—, esta novela gráfica se presenta como una epopeya de fantasía oscura con un trasfondo filosófico y teológico de una profundidad inusual.
La historia se desarrolla en el mundo de Daar, un planeta devastado por un ciclo interminable de guerras y destrucción. En este escenario, tres entidades cuasi divinas conocidas como los Tres Inmortales —Barr-Find el Negro, Jargot el Frágil y Zembria la Cíclope— se disputan el dominio absoluto del mundo. Sus ejércitos, compuestos por diversas razas guerreras, chocan constantemente en batallas apocalípticas que solo dejan miseria a su paso. En la escala más baja de esta jerarquía social se encuentran los Chninkels: pequeñas criaturas de piel verdosa, esclavizadas y utilizadas como mano de obra desechable o carne de cañón por los señores de la guerra.
El protagonista de este relato es J'on, un Chninkel que, tras sobrevivir milagrosamente a una de las carnicerías más sangrientas de la historia de Daar, tiene un encuentro fortuito con una entidad superior. Esta figura, conocida como U'n (cuya representación visual rinde un claro homenaje al monolito de *2001: Una odisea del espacio*), se presenta como el Creador del universo. U'n le revela a J'on que el mundo está condenado a la aniquilación total si no se pone fin a la guerra de los Tres Inmortales. Para evitar este destino, el Creador le otorga a J'on el "Gran Poder" y le encomienda una misión mesiánica: unificar a los pueblos de Daar y traer la paz antes de que el sol se ponga por centésima vez.
Lo que sigue es una odisea que subvierte los tropos clásicos del "viaje del héroe". J'on no es un guerrero valiente ni un mago poderoso; es un ser asustadizo, físicamente débil y profundamente confundido por la carga que se le ha impuesto. Acompañado por G'wel, una Chninkel que se convierte en su apoyo emocional, J'on debe navegar un mundo hostil donde la fe es un arma de doble filo y donde el poder que se le ha otorgado no se manifiesta de la forma que él —o el lector— esperaría.
El guion de Van Hamme es una crítica mordaz a las estructuras de poder y a la manipulación religiosa. A través de la figura de J'on, el autor explora la carga del sacrificio y la futilidad de la violencia, construyendo una parábola que resuena con elementos del Nuevo Testamento pero desde una perspectiva cínica y, a menudo, cruel. La narrativa es densa y está cargada de simbolismo, alejándose de la fantasía heroica convencional para adentrarse en el terreno de la