El cuarto volumen de la serie regular de *G.I. Joe*, publicado por la editorial IDW Publishing a partir de 2014, representa uno de los giros narrativos más audaces y realistas en la historia de la franquicia. Bajo la dirección de la guionista Karen Traviss, conocida por su enfoque meticuloso en la ficción militar y su trabajo en universos como *Star Wars* y *Halo*, y con el arte de Steve Kurth, esta etapa se aleja de las convenciones del cómic de acción tradicional para adentrarse en un terreno de thriller político y drama bélico contemporáneo.
La premisa fundamental de *G.I. Joe Vol. 4* rompe con décadas de tradición: el equipo ya no es una unidad de operaciones especiales secreta. Tras los eventos de volúmenes anteriores, la existencia de G.I. Joe ha sido revelada al mundo. Ahora, el equipo opera bajo el escrutinio público, convirtiéndose en una entidad oficial que debe rendir cuentas no solo a sus superiores militares, sino también a la opinión pública y a los medios de comunicación. Este cambio de paradigma transforma la dinámica de la serie, centrando la atención en las complicaciones logísticas, éticas y políticas que conlleva la guerra moderna en la era de la información.
La narrativa se aleja de las batallas a gran escala con uniformes coloridos para centrarse en la "zona gris" del conflicto. En este volumen, el equipo G.I. Joe se enfrenta a un desafío sin precedentes: la gestión de su propia imagen mientras intentan mantener la seguridad global. La historia explora cómo los soldados, acostumbrados a las sombras, deben adaptarse a ser figuras públicas, y cómo la burocracia puede ser un enemigo tan letal como cualquier arma de destrucción masiva.
Por otro lado, la representación de Cobra sufre una evolución igualmente fascinante. En lugar de ser retratada como una organización terrorista caricaturesca que busca la dominación mundial mediante la fuerza bruta, Cobra se presenta como una entidad mucho más insidiosa y sofisticada. Se ha transformado en un movimiento social y político con una infraestructura corporativa global. Cobra utiliza la propaganda, la ayuda humanitaria estratégica y la manipulación económica para ganar corazones y mentes, presentándose a menudo como una alternativa viable y ordenada frente al caos de los gobiernos tradicionales. Esta dualidad obliga a los protagonistas a cuestionar sus métodos, ya que combatir a un enemigo que goza de apoyo popular y legitimidad legal es una tarea que no se puede resolver solo con disparos.
En cuanto al elenco, el volumen pone un énfasis especial en personajes como Scarlett, Duke y Roadblock, pero los trata con un nivel de introspección psicológica profundo. Scarlett, en particular, asume un rol de liderazgo complejo, lidiando con la carga de tomar decisiones que afectan la vida de sus subordinados bajo una presión política constante. Los diálogos son densos y cargados de terminología militar auténtica, reflejando la experiencia de Traviss en el género y aportando una capa de verosimilitud que eleva el material por encima del estándar del género de aventuras.
El apartado visual de Steve Kurth complementa perfectamente este tono. Su estilo es limpio y detallado, con un diseño de tecnología y armamento que se siente funcional y basado en la realidad actual. No hay diseños extravagantes; en su lugar, vemos chalecos tácticos, drones de reconocimiento y entornos urbanos que podrían pertenecer a cualquier titular de noticias de hoy en día. La paleta de colores y la composición de las viñetas refuerzan la sensación de un mundo tangible y peligroso.
En resumen, *G.I. Joe Vol. 4* es una deconstrucción de la mitología de los "Real American Heroes". Es una obra que se pregunta qué significa ser un soldado en un mundo donde las líneas entre el bien y el mal están difuminadas por la política y las relaciones públicas. Es una lectura esencial para quienes buscan una versión madura, inteligente y profundamente realista de la eterna lucha entre G.I. Joe y Cobra, priorizando la estrategia y las consecuencias humanas sobre el espectáculo gratuito.