Publicada en 1986 bajo el sello de la mítica Editorial Columba, "Con Los Nervios De Punta" representa un exponente fascinante del suspenso psicológico y el thriller urbano dentro de la historieta argentina de los años ochenta. Con guiones de Héctor Alba y dibujos de Demián Parmeggiani, esta obra se aleja de las epopeyas históricas o las aventuras de capa y espada habituales en revistas como *El Tony* o *D'Artagnan*, para sumergirse en las ansiedades de la vida moderna, encontrando su hogar natural en las páginas de la revista *Intervalo*.
La premisa de la serie se articula en torno a relatos unitarios que exploran el límite de la resistencia humana. El título no es solo una frase hecha, sino una declaración de principios narrativos: cada entrega sitúa a sus protagonistas en situaciones de presión extrema, donde la paranoia, el miedo al fracaso, el acoso ambiental o los secretos inconfesables amenazan con quebrar la psique de personajes comunes. No estamos ante héroes inalcanzables, sino ante oficinistas, amas de casa, profesionales o ciudadanos de a pie que, por un giro del destino o una mala decisión, ven cómo su realidad se desmorona.
El guion de Héctor Alba destaca por su capacidad para construir una tensión ascendente. Alba utiliza el recurso del monólogo interior de manera magistral, permitiendo que el lector acceda directamente al flujo de conciencia de personajes que están al borde del colapso. La narrativa se apoya en una estructura de "olla a presión": se presenta una situación cotidiana que, poco a poco, es infiltrada por un elemento perturbador. La maestría de Alba reside en no necesitar elementos sobrenaturales para generar terror; el horror en "Con Los Nervios De Punta" es eminentemente psicológico y social, derivado de la alienación urbana y la fragilidad de los vínculos humanos.
En el apartado visual, Demián Parmeggiani realiza un trabajo excepcional que complementa la atmósfera asfixiante de los guiones. Su estilo, caracterizado por un uso inteligente de las sombras y una puesta en página que enfatiza la claustrofobia, es fundamental para transmitir la inestabilidad emocional de los protagonistas. Parmeggiani se detiene en los detalles que denotan el estrés: el sudor en la frente, la mirada errática, el desorden de un escritorio o la inmensidad amenazante de una ciudad nocturna. Su dibujo no busca la belleza estética convencional, sino la expresividad cruda, logrando que el lector sienta físicamente la incomodidad que atraviesan los personajes.
La obra es también un fiel reflejo de su época. La Argentina de mediados de los 80, en plena transición democrática pero aún sumida en crisis económicas y tensiones sociales, se filtra en las viñetas a través de una estética urbana gris y desencantada. Los escenarios —departamentos pequeños, calles mal iluminadas, oficinas burocráticas— actúan como jaulas para los personajes. La colaboración entre Alba y Parmeggiani logra capturar ese "zeitgeist" de incertidumbre, convirtiendo a la serie en un ejercicio de realismo sucio aplicado al noveno arte.
En resumen, "Con Los Nervios De Punta" es una pieza clave para entender la diversidad temática de Editorial Columba en su etapa madura. Es una historieta que desafía al lector, obligándolo a enfrentarse a sus propios miedos y a la posibilidad de que, bajo las circunstancias adecuadas (o inadecuadas), cualquiera puede perder el control. Sin recurrir a artificios innecesarios, la dupla Alba-Parmeggiani entrega una serie de relatos autoconclusivos que funcionan como precisos mecanismos de relojería destinados a mantener, precisamente, los nervios del lector en un estado de alerta constante. Es, en definitiva, un estudio sobre la vulnerabilidad humana disfrazado de entretenimiento de género.