Kent State: Four Dead in Ohio, escrita e ilustrada por Derf Backderf, es una de las obras más ambiciosas y meticulosas del periodismo gráfico contemporáneo. Publicada en 2020, coincidiendo con el quincuagésimo aniversario de los sucesos, esta novela gráfica no solo narra un evento histórico, sino que reconstruye con precisión quirúrgica los cuatro días de mayo de 1970 que culminaron en la masacre de la Universidad Estatal de Kent, donde la Guardia Nacional de Ohio abrió fuego contra una multitud de estudiantes, matando a cuatro e hiriendo a otros nueve.
La narrativa de Backderf se aleja del sensacionalismo para adoptar un enfoque puramente documental. El autor, quien creció en la zona y tenía diez años cuando ocurrieron los hechos, utiliza años de investigación, entrevistas de primera mano y documentos desclasificados para trazar una cronología que comienza el 1 de mayo y termina con la tragedia del 4 de mayo. La estructura del cómic es deliberadamente pausada, permitiendo que la tensión crezca de manera orgánica mientras el lector observa cómo una serie de decisiones políticas erróneas, fallos en la cadena de mando y una paranoia social creciente conducen inevitablemente al desastre.
Uno de los mayores logros de la obra es la humanización de las víctimas. Backderf se centra en las figuras de Jeffrey Miller, Allison Krause, William Schroeder y Sandra Scheuer. A través de sus páginas, el lector los acompaña en sus rutinas diarias, sus conversaciones y sus inquietudes políticas o personales. Al presentarlos no como símbolos o mártires, sino como jóvenes con vidas plenas y proyectos de futuro, el impacto de la tragedia final se vuelve mucho más profundo. El autor logra que el lector comprenda que estas personas no eran necesariamente agitadores radicales, sino estudiantes atrapados en un torbellino de agitación social.
Paralelamente, el cómic ofrece una visión cruda y desmitificada de la Guardia Nacional. Lejos de presentarlos como una fuerza de élite, Backderf los retrata como jóvenes mal entrenados, exhaustos y asustados, liderados por oficiales incompetentes y políticos que buscaban rédito electoral a través de la mano dura. La descripción del despliegue militar en un campus universitario estadounidense se siente, gracias al dibujo, como la ocupación de un territorio enemigo, subrayando la desconexión total entre el gobierno y la juventud de la época.
Visualmente, el estilo de Backderf —conocido por su trabajo en *Mi amigo Dahmer*— es perfecto para esta historia. Su dibujo, de líneas gruesas y personajes con rasgos ligeramente exagerados que evocan el cómic underground, aporta una expresividad que el realismo fotográfico no alcanzaría. El uso del blanco y negro, con un trabajo de sombreado y texturas muy denso, acentúa la atmósfera opresiva de Ohio en 1970. Los paisajes industriales, los uniformes militares y las multitudes de estudiantes están representados con un nivel de detalle que evidencia el rigor histórico de la obra.
El cómic también funciona como un análisis sociopolítico de la era de Nixon. Backderf expone cómo la retórica incendiaria contra los manifestantes anti-guerra de Vietnam creó un clima de odio que permitió que ciudadanos comunes justificaran la violencia estatal contra sus propios hijos. La obra no se limita a los límites del campus, sino que muestra la reacción de la ciudad de Kent y la polarización de una sociedad fracturada.
En términos de narrativa visual, el autor maneja el ritmo con maestría. Las escenas de calma cotidiana contrastan con la violencia súbita y caótica de los enfrentamientos. El clímax de la obra, el momento de los disparos, está narrado con una claridad aterradora, desglosando los segundos de la descarga de fusilería de una manera que solo el lenguaje del cómic permite, congelando el tiempo para que el lector procese la magnitud del error militar.
Kent State: Four Dead in Ohio es, en definitiva, una pieza esencial de la historiografía moderna en formato de novela gráfica. Es un recordatorio sobre el derecho a la protesta, los peligros del autoritarismo y la fragilidad de la democracia. Backderf no solo entrega un cómic, sino un archivo histórico vivo que obliga a reflexionar sobre cómo el miedo y la mala gestión del poder pueden transformar una protesta estudiantil en una herida nacional que, décadas después, sigue sin cerrar del todo. Es una lectura densa, rigurosa y profundamente necesaria para entender la evolución de los movimientos sociales y la respuesta estatal en el siglo XX.