Mr. Livingstone

*Mr. Livingstone*, la obra escrita y dibujada por el autor Xavier Mezquita y publicada por Diábolo Ediciones, se erige como una de las aproximaciones más rigurosas y visualmente potentes al mito del explorador escocés David Livingstone dentro del panorama del cómic contemporáneo. Lejos de las hagiografías victorianas o de los relatos de aventuras simplistas, esta novela gráfica propone una inmersión atmosférica en el corazón de África durante la segunda mitad del siglo XIX, un periodo donde el continente era, para la mirada europea, un vasto enigma cartográfico y un desafío a la resistencia humana.

La narrativa se estructura en torno a la figura de David Livingstone, un hombre que fue mucho más que un simple viajero: médico, misionero, abolicionista convencido y, por encima de todo, un buscador incansable de la verdad geográfica. El cómic nos sitúa en el contexto de su última y más ambiciosa expedición, aquella que tenía como objetivo final resolver uno de los mayores misterios de la antigüedad: el nacimiento del río Nilo. Sin embargo, lo que comienza como una misión científica y humanitaria pronto se transforma en un relato de supervivencia extrema y aislamiento.

El guion de Mezquita maneja con maestría la dualidad del tiempo y la percepción. Por un lado, seguimos los pasos de un Livingstone envejecido, mermado físicamente por las fiebres, la malaria y las privaciones, pero cuya voluntad parece inquebrantable. Por otro lado, la obra introduce la figura de Henry Morton Stanley, el ambicioso periodista enviado por el *New York Herald* para encontrar al doctor tras años de silencio absoluto. Esta estructura permite al lector no solo ser testigo de la penuria del viaje, sino también comprender el impacto mediático y social que la desaparición de Livingstone tuvo en el mundo occidental.

Uno de los puntos más destacados de *Mr. Livingstone* es su tratamiento del entorno. África no es un simple telón de fondo; es un personaje vivo, hostil y majestuoso a la vez. El autor evita los tropos del colonialismo triunfalista para mostrar la complejidad de las relaciones entre los exploradores y las poblaciones locales. Se retrata con crudeza el comercio de esclavos, una realidad que Livingstone combatió activamente, y se expone la fragilidad de la expedición frente a una naturaleza que no perdona errores.

En el apartado artístico, Xavier Mezquita despliega un estilo personalísimo que huye del realismo académico para abrazar una expresividad casi febril. El uso del trazo y, especialmente, la paleta cromática, son fundamentales para transmitir la sensación de calor sofocante, la humedad de la selva y el delirio de las enfermedades tropicales. Los rostros de los personajes, surcados por el cansancio y la determinación, hablan más que los propios diálogos. La composición de las viñetas alterna entre la claustrofobia de la maleza y la inmensidad de los grandes lagos, logrando un ritmo narrativo que atrapa al lector en la misma obsesión que consume al protagonista.

La obra no se limita a narrar el encuentro histórico y la famosa frase «El doctor Livingstone, supongo», sino que profundiza en la psicología de un hombre que decidió romper sus vínculos con la civilización para fundirse con un territorio que amaba y respetaba. Es un estudio sobre la soledad del mando, el peso de las convicciones morales y la búsqueda de un legado que trascienda la propia existencia.

En definitiva, *Mr. Livingstone* es un cómic de exploración en el sentido más puro del término: una exploración tanto geográfica como espiritual. Xavier Mezquita logra capturar la esencia de una época de descubrimientos y sombras, entregando una obra que destaca por su solidez histórica y su audacia visual, indispensable para cualquier lector interesado en la narrativa histórica y biográfica tratada con madurez y respeto por el medio.

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