Odysea «2000»

Odysea «2000» representa un hito singular y, a menudo, injustamente olvidado dentro de la evolución de la historieta de ciencia ficción en España. Publicada originalmente por la mítica Editorial Valenciana a finales de la década de los 70 y principios de los 80, esta obra se desmarca de las producciones humorísticas tradicionales de la casa para adentrarse en una narrativa de corte especulativo y aventurero que buscaba competir con las corrientes europeas de la época.

La trama se sitúa en un futuro que, para los lectores de su tiempo, representaba el horizonte último de la modernidad: el cambio de milenio. La narrativa sigue las peripecias de una expedición espacial a bordo de la nave que da nombre a la obra. El eje central no es solo la exploración del cosmos, sino la confrontación del ser humano con lo desconocido y la gestión de la tecnología en entornos hostiles. A diferencia de otras space-operas contemporáneas que se centraban exclusivamente en la acción bélica o el conflicto intergaláctico, *Odysea «2000»* propone una visión más introspectiva y técnica, donde la resolución de problemas científicos y la diplomacia con entidades biológicas no humanas ocupan un lugar preponderante.

Desde el punto de vista artístico, la obra es un escaparate del talento de autores como Vicente Sanchis, cuya labor en el dibujo define la identidad visual de la serie. Sanchis logra un equilibrio complejo entre el detallismo técnico de la maquinaria —naves, estaciones espaciales y ordenadores de paneles infinitos— y una expresividad orgánica en el diseño de mundos alienígenas. Su estilo bebe directamente de la estética de la ciencia ficción cinematográfica de los años 60 y 70, con influencias visuales que remiten inevitablemente a la sobriedad de *2001: Una odisea del espacio* de Kubrick, pero filtradas por la tradición del dibujo académico español. El uso de las sombras y la composición de las viñetas buscan generar una sensación de inmensidad y vacío, subrayando la soledad del hombre frente al infinito.

El guion se estructura de forma episódica, pero mantiene una cohesión temática firme. Los personajes, aunque responden a ciertos arquetipos del género (el capitán decidido, el científico analítico, el técnico audaz), evolucionan a medida que los misterios del universo se despliegan ante ellos. La obra evita caer en el maniqueísmo fácil; los «monstruos» no siempre son enemigos, y las maravillas tecnológicas a menudo presentan dilemas éticos sobre el progreso y la supervivencia de la especie. Existe un trasfondo filosófico latente que cuestiona el papel de la humanidad en un ecosistema universal donde no es, ni mucho menos, la fuerza dominante.

Históricamente, *Odysea «2000»* es relevante porque simboliza el intento de la industria del tebeo español por madurar y diversificarse. En un

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