Invasión 55 es una novela gráfica que se sitúa en la intersección exacta entre el rigor del drama histórico y la libertad de la ciencia ficción especulativa. Escrita por el guionista uruguayo-mexicano Rodolfo Santullo e ilustrada por el artista argentino Dante Ginevra, la obra propone una ucronía oscura que utiliza uno de los episodios más traumáticos de la historia argentina del siglo XX como telón de fondo para un relato de supervivencia y horror cósmico.
La trama nos traslada al 16 de junio de 1955 en Buenos Aires. Históricamente, este día marcó el bombardeo de la Plaza de Mayo, un intento de golpe de Estado por parte de sectores de la Armada y la Fuerza Aérea contra el gobierno de Juan Domingo Perón, que resultó en la muerte de cientos de civiles. Santullo respeta la tensión política y el caos social de aquel momento, pero introduce un elemento disruptivo que cambia el curso de la realidad: en medio del estruendo de los aviones Gloster Meteor y las explosiones en el centro de la ciudad, se produce un avistamiento que no pertenece a ninguna facción militar humana. Algo ha descendido de los cielos, y no son bombas convencionales.
La narrativa no se centra en las altas esferas del poder ni en los despachos presidenciales, sino que adopta una perspectiva a ras de suelo. Seguimos a un grupo heterogéneo de personajes —civiles atrapados en el fuego cruzado, soldados confundidos y ciudadanos comunes— que deben navegar una ciudad que se ha convertido en un laberinto de escombros y humo. La genialidad del guion radica en cómo amalgama la amenaza política (el golpe de Estado) con la amenaza existencial (la invasión extraterrestre). Para los protagonistas, la distinción entre el enemigo interno y el visitante de otro mundo se desdibuja ante la urgencia de mantenerse con vida.
Visualmente, Dante Ginevra realiza un trabajo magistral que evoca la estética del *film noir* y la tradición de la historieta social argentina. Su uso de las sombras y el contraste es fundamental para construir una atmósfera opresiva y claustrofóbica. Buenos Aires es retratada con una arquitectura reconocible pero distorsionada por la violencia, donde los claroscuros no solo ocultan a los invasores, sino que también reflejan la ambigüedad moral de un país fracturado. El diseño de los elementos de ciencia ficción se integra de manera orgánica con la tecnología y la moda de los años cincuenta, evitando anacronismos visuales que rompan la inmersión.
Uno de los pilares de *Invasión 55* es su diálogo constante con *El Eternauta* de Héctor Germán Oesterheld. Sin embargo, mientras que la obra de Oesterheld utilizaba la invasión como una metáfora de la resistencia colectiva frente a la opresión, la obra de Santullo y Ginevra se siente más cínica y cruda. Aquí, la invasión no es un evento que une a los hombres contra un mal común, sino un factor que exacerba la paranoia y la violencia ya presentes en la sociedad. La presencia de los "otros" actúa como un catalizador que desnuda las miserias y las virtudes de los personajes en un entorno donde las reglas del mundo conocido han dejado de existir.
El cómic evita las explicaciones excesivas sobre el origen de los invasores, manteniendo el foco en la experiencia inmediata del conflicto. Esta decisión narrativa refuerza la sensación de desamparo de los protagonistas; para ellos, no importa de dónde vienen los atacantes, sino cómo sobrevivir a la siguiente hora. La estructura del relato es ágil, con un ritmo que emula la urgencia de una noticia de última hora, pero que se detiene lo suficiente en los rostros y los silencios para transmitir el peso emocional de la tragedia.
En conclusión, *Invasión 55* es una pieza clave de la historieta rioplatense contemporánea. Es un ejercicio de memoria histórica que se atreve a jugar con los géneros fantásticos para explorar las cicatrices de una nación. Sin recurrir a artificios innecesarios, Santullo y Ginevra logran una obra sólida, visualmente impactante y temáticamente profunda que cuestiona quién es realmente el invasor cuando el odio fratricida ya ha tomado las calles. Es una lectura esencial para quienes buscan una narrativa que combine el pulso del thriller político con la imaginación desbordante de la ciencia ficción clásica.