Horreibols and Terrifics Books no es solo una antología de historietas; es el manifiesto estético y filosófico de Miguel Ángel Martín, uno de los autores más personales, controvertidos y coherentes del panorama del cómic europeo. Publicada originalmente en la década de los 90 y recuperada en diversas ediciones integrales, esta obra compila una serie de relatos cortos y viñetas que diseccionan la cara más gélida de la condición humana bajo un prisma de humor negro absoluto y una asepsia visual perturbadora.
El título, un juego fonético en "espanglish" que remite a lo "horrible" y lo "terrorífico", ya advierte sobre la naturaleza del contenido: una exploración de la crueldad, la alienación tecnológica y la falta de empatía, pero despojada de cualquier rastro de melodrama o moralina. Martín no busca aleccionar al lector, sino actuar como un entomólogo que observa comportamientos atroces bajo un microscopio, manteniendo una distancia clínica que resulta, paradójicamente, mucho más impactante que el gore explícito de otros autores.
Visualmente, el cómic se adscribe a una evolución extrema de la "línea clara". El trazo de Martín es limpio, sintético y de una elegancia geométrica casi publicitaria. Sus personajes suelen presentar rostros redondeados, ojos que son simples puntos y una ausencia de sombras que dota a las páginas de una luminosidad artificial. Esta estética, que en manos de otro autor podría parecer infantil o ingenua, se convierte aquí en una herramienta de contraste violento. La pulcritud del dibujo choca frontalmente con la crudeza de las situaciones narradas: experimentos científicos sin ética, perversiones cotidianas, violencia gratuita y una deshumanización aceptada como norma social.
La estructura de Horreibols and Terrifics Books se basa en la brevedad. Son píldoras narrativas, a menudo de una sola página o incluso de una sola viñeta, que funcionan como bofetadas secas. En este universo, la infancia no es un refugio de inocencia, sino un terreno donde se germina la psicopatía o se sufre la indiferencia más absoluta de los adultos. La tecnología y la medicina no aparecen como herramientas de progreso, sino como extensiones de la frialdad humana, donde el cuerpo es tratado como mera mercancía o material de desecho.
Uno de los pilares fundamentales de la obra es el concepto de "post-humanismo". Los personajes de Martín parecen haber mutado hacia una existencia donde las emociones han sido extirpadas o sustituidas por estímulos básicos y fríos. No hay héroes ni villanos en el sentido tradicional; solo hay sujetos que actúan según impulsos primarios o lógicas retorcidas en un entorno urbano e industrial que parece diseñado para la soledad. El autor logra que lo aberrante se perciba como cotidiano, y es precisamente esa normalización de lo terrible lo que define el tono de la obra.
El humor negro es el hilo conductor que permite al lector transitar por este catálogo de horrores. Es un humor cínico, que nace de la observación de lo absurdo y de la ruptura de los tabúes sociales más arraigados. Martín desafía constantemente los límites de lo políticamente correcto, no por el simple afán de provocar, sino para poner en evidencia la hipocresía de una sociedad que se escandaliza ante la representación de la violencia mientras la consume de forma pasiva en su día a día.
En resumen, Horreibols and Terrifics Books es una pieza clave para entender el cómic underground español y la evolución de la narrativa transgresora. Es una obra que exige un lector activo, capaz de soportar la mirada gélida del autor y de encontrar la belleza en la precisión de su trazo, incluso cuando lo que se narra es la ausencia total de humanidad. Es un libro que, décadas después de su concepción, sigue manteniendo intacta su capacidad de incomodar y de fascinar a partes iguales, consolidando a M.A. Martín como el cronista definitivo de nuestras pesadillas más asépticas.