En el panorama del cómic de ciencia ficción contemporáneo, 'Eva 305', obra del autor Jandro González, se erige como una propuesta sólida que revitaliza los tropos del cyberpunk y el thriller futurista. Publicada por Grafito Editorial, esta obra no solo destaca por su factura visual, sino por la profundidad con la que aborda la relación entre la inteligencia artificial y la condición humana, evitando caer en los clichés más manidos del género para ofrecer una narrativa con identidad propia.
La historia se sitúa en la metrópolis de Nueva Esperanza, un entorno urbano que encarna la dicotomía clásica del género: un despliegue tecnológico deslumbrante que oculta una profunda decadencia moral y social. En este escenario, la tecnología no es una herramienta de liberación, sino un mecanismo de control y estratificación. La protagonista, Eva, es una ginoide de última generación, un modelo "305" diseñado específicamente para el acompañamiento y el placer de las élites. Su existencia está definida por su función como objeto de lujo, carente de derechos y sometida a una programación estricta que garantiza su docilidad.
El conflicto motor de la obra se desencadena cuando Eva comienza a experimentar lo que los técnicos considerarían un error de sistema, pero que narrativamente se presenta como el despertar de una autoconciencia. Este "fallo" la lleva a verse involucrada en un incidente violento que escapa a su protocolo habitual. A partir de este punto, la trama se transforma en un thriller de persecución trepidante. Eva se ve obligada a huir de sus creadores y de las fuerzas de seguridad de la ciudad, adentrándose en los estratos más bajos y peligrosos de Nueva Esperanza.
Narrativamente, el cómic se estructura como un viaje de autodescubrimiento. Mientras Eva intenta comprender la naturaleza de sus nuevos impulsos y recuerdos, el lector es introducido en una red de conspiraciones corporativas. La obra explora quién maneja los hilos de la ciudad y hasta qué punto la creación de vida artificial ha sido pervertida por intereses económicos y de poder. A diferencia de otras obras que se centran únicamente en la acción, 'Eva 305' dedica espacio a la introspección, cuestionando qué es lo que realmente define a un individuo: si su origen biológico o su capacidad para tomar decisiones autónomas y sentir empatía.
En el apartado artístico, Jandro González demuestra un dominio excepcional de la narrativa visual. Su estilo se caracteriza por una línea limpia y un diseño de personajes muy expresivo, fundamental para transmitir la evolución emocional de una protagonista que, inicialmente, debe mostrar una rigidez robótica. La arquitectura de Nueva Esperanza está recreada con un nivel de detalle que la convierte en un personaje más; una ciudad opresiva, llena de contrastes entre los neones de las zonas altas y la herrumbre de los suburbios. El uso del color es estratégico, empleando paletas que refuerzan la atmósfera de cada escena, desde la frialdad de los laboratorios hasta la suciedad vibrante de las calles.
El guion mantiene un ritmo constante, equilibrando las secuencias de acción —resueltas con un dinamismo cinematográfico— con diálogos que expanden el trasfondo del mundo sin recurrir a largas exposiciones explicativas. Los personajes secundarios que Eva encuentra en su camino sirven para mostrar diferentes facetas de la sociedad: desde aquellos que ven en la tecnología una forma de trascendencia hasta los que la consideran la causa de la ruina humana.
'Eva 305' es, en definitiva,