Copperhead, publicada por Image Comics y creada por el guionista Jay Faerber y el dibujante Scott Godlewski, es una de las obras más representativas del género *space western* de la última década. La serie se aleja de la épica galáctica tradicional para centrarse en un entorno sucio, árido y fronterizo, trasladando los tropos clásicos del cine del oeste a un entorno de ciencia ficción planetaria.
La historia se sitúa en un remoto planeta minero, en una ciudad polvorienta y olvidada llamada Copperhead. La trama arranca con la llegada de Clara Bronson, la nueva sheriff del lugar. Clara no es la típica heroína infalible; es una madre soltera que busca un nuevo comienzo para ella y su hijo, Zeke, en el rincón más alejado de la civilización. Su llegada no es bien recibida por los habitantes locales, quienes ven en ella a una forastera que intenta imponer orden en un territorio que se rige por sus propias y brutales leyes.
El escenario es fundamental para entender la narrativa. Copperhead es una ciudad de frontera en su estado más puro: un lugar donde la ley es un concepto abstracto y donde la supervivencia depende de la explotación de los recursos naturales. La economía local gira en torno a la minería, controlada por intereses corporativos que a menudo chocan con la autoridad de la sheriff. Este entorno hostil está poblado por una mezcla de humanos y diversas razas alienígenas, lo que genera una tensión social constante que Faerber utiliza para explorar temas de racismo, segregación y desigualdad.
Uno de los pilares de la serie es la relación entre Clara y su ayudante, Budroxslaw (conocido simplemente como Bud). Bud es un "artie", un humanoide artificial creado originalmente para la guerra, que ahora sirve como el único apoyo de la sheriff en el departamento. La dinámica entre ambos es el corazón emocional del cómic: Clara aporta la determinación y el instinto, mientras que Bud ofrece la fuerza bruta y un conocimiento profundo de las complejas jerarquías sociales del planeta. A pesar de la desconfianza inicial, ambos deben aprender a trabajar juntos para resolver el primer gran conflicto de la serie: un brutal asesinato múltiple que amenaza con desestabilizar la frágil paz de la ciudad.
A diferencia de otros cómics de ciencia ficción que se pierden en la exposición tecnológica, *Copperhead* se mantiene enfocado en el procedimiento policial. Es, en esencia, un drama criminal. Cada número profundiza en la investigación del crimen inicial, revelando capas de corrupción que involucran desde los bajos fondos de la ciudad hasta las altas esferas del poder corporativo. La narrativa es directa, con diálogos afilados y un ritmo que emula la tensión de un duelo al sol.
En el apartado visual, Scott Godlewski realiza un trabajo excepcional de construcción de mundo. Su diseño de personajes y entornos refuerza la sensación de desgaste y suciedad. No hay naves relucientes ni ciudades futuristas impecables; todo en Copperhead parece estar a punto de romperse o cubierto de una fina capa de polvo. El uso del color por parte de Ron Riley es igualmente crucial, utilizando una paleta de tonos ocres, púrpuras y naranjas que evocan la atmósfera asfixiante de un desierto alienígena bajo un sol implacable.
*Copperhead* destaca por su capacidad para equilibrar la acción con el desarrollo de personajes. No se limita a presentar tiroteos y persecuciones, sino que se detiene en las dificultades de Clara para criar a su hijo en un entorno tan peligroso y en el pasado misterioso que la llevó a aceptar un puesto en el fin del universo. Es una obra que entiende que el género de ciencia ficción funciona mejor cuando se utiliza como espejo de los conflictos humanos universales: la búsqueda de redención, el peso de la responsabilidad y la lucha por la justicia en un mundo que prefiere mirar hacia otro lado.
En resumen, este cómic es una lectura obligatoria para quienes buscan una historia de género bien ejecutada, con una protagonista fuerte y un mundo rico en matices que se siente vivido y peligroso desde la primera página. Sin necesidad de grandes artificios, *Copperhead* logra construir una mitología propia basada en la solidez de su guion y la coherencia de su propuesta visual.