Dentro del vasto ecosistema de la historieta argentina, Editorial Columba se erigió durante décadas como el bastión narrativo por excelencia, albergando relatos que oscilaban entre la aventura clásica y el drama existencial. En este contexto, "Ahorcado", con guion y dibujos de Gustavo Preciado (GPreci), surge como una obra que destila la esencia del *western* crepuscular, pero con una carga psicológica y una atmósfera de fatalismo que la distingue de las producciones más convencionales del género. Los primeros trece capítulos de esta serie establecen las bases de un relato donde la justicia, la venganza y la supervivencia se entrelazan en la figura de un protagonista marcado por el destino.
La premisa de la obra es tan directa como impactante: un hombre es condenado a morir en la horca por un crimen que el lector, inicialmente, desconoce o cuestiona. Sin embargo, el destino interviene de manera fortuita y brutal. El protagonista sobrevive a la ejecución, quedando con una marca indeleble en el cuello —una cicatriz que es tanto un estigma social como un recordatorio constante de su paso por el umbral de la muerte—. A partir de este evento, el personaje adopta el nombre de "Ahorcado", convirtiéndose en un paria que recorre un Oeste indómito, no como un héroe, sino como un espectro que busca cerrar las cuentas pendientes de una vida que le fue arrebatada y devuelta a medias.
En estos primeros trece capítulos, GPreci despliega una narrativa episódica que, no obstante, construye un arco de personaje sólido. El escenario no es el Oeste idílico de las películas de Hollywood, sino un territorio hostil, polvoriento y moralmente gris. El autor utiliza el entorno para reflejar el estado interno del protagonista: un hombre de pocas palabras, cuya introspección se manifiesta a través de sus acciones y de su mirada gélida. La soledad es su única compañera constante, y cada pueblo que visita se convierte en un escenario donde la corrupción, la codicia y la violencia gratuita ponen a prueba su código ético personal.
Desde el punto de vista visual, el trabajo de GPreci es fundamental para entender el tono de la obra. Su estilo se caracteriza por un uso magistral del claroscuro, heredero de la gran tradición de la historieta argentina (con ecos de maestros como Breccia o del propio estilo de la casa Columba). Las sombras son densas, casi tangibles, lo que acentúa la sensación de opresión y peligro inminente. El diseño del protagonista es icónico en su sencillez: la soga cortada o la marca en el cuello sirven como un ancla visual que define su identidad frente a los antagonistas de turno. La narrativa gráfica es dinámica, con una composición de viñetas que prioriza el ritmo del suspense y la sequedad de los enfrentamientos armados.
El guion de estos capítulos iniciales evita las florituras innecesarias. El diálogo es parco, permitiendo que la acción y la atmósfera hablen por sí mismas. "Ahorcado" no busca redención en el sentido tradicional; su búsqueda parece estar más ligada a una necesidad existencial de encontrar un propósito en un mundo que ya lo dio por muerto. Los conflictos que enfrenta en este primer tramo de la serie sirven para presentar una galería de personajes secundarios que representan lo mejor y lo peor de la condición humana, funcionando como espejos en los que el protagonista se ve reflejado.
En conclusión, los capítulos 01 al 13 de "Ahorcado" representan una etapa de cimentación para una de las historias más crudas de Editorial Columba. Es un cómic que se aleja de la épica luminosa para adentrarse en los callejones oscuros del alma humana, utilizando el género del *western* como un vehículo para explorar temas universales como la injusticia y la resiliencia. Para el lector interesado en la historieta clásica con un enfoque maduro y visualmente potente, esta obra de GPreci es un testimonio del nivel de maestría que alcanzó la narrativa gráfica argentina en su época dorada.