Sir Andrew

*Sir Andrew*, la obra gestada por la dupla creativa compuesta por el guionista Rodolfo Santullo y el dibujante Matías Bergara, se erige como una de las piezas más singulares y atmosféricas de la narrativa gráfica rioplatense contemporánea. Publicada originalmente por editoriales como Loco Rabia y Belerofonte, esta novela gráfica se aleja de los tropos convencionales de la épica medieval para adentrarse en un terreno mucho más introspectivo, melancólico y visualmente subyugante.

La premisa nos sitúa en un mundo que parece haber quedado suspendido en un tiempo de decadencia. El protagonista, quien da nombre a la obra, es un caballero que encarna la figura del errante en su estado más puro. Sin embargo, Sir Andrew carece de lo que define a un héroe de su estirpe: no tiene memoria de su pasado, no posee una misión clara encomendada por un monarca y, lo que es más inquietante, parece haber perdido el propósito mismo de su armadura. Es un hombre de hierro en un mundo de barro, un guerrero que busca una razón para seguir empuñando la espada en un paisaje que se desmorona bajo el peso del olvido.

El motor narrativo se activa cuando Sir Andrew se cruza en su camino con una niña pequeña, un personaje sin nombre que se convierte en su inesperada compañera de viaje. Esta relación no sigue los cauces del paternalismo heroico tradicional; más bien, la niña actúa como un espejo y, a la vez, como un ancla que vincula al caballero con una realidad que él ya no comprende. Juntos emprenden un viaje a través de tierras baldías, castillos en ruinas y bosques que parecen susurrar secretos de una era olvidada. El guion de Santullo es deliberadamente parco en palabras, permitiendo que la historia respire a través de los silencios y las acciones, evitando la sobreexplicación para que sea el lector quien reconstruya el rompecabezas de este mundo.

Desde el punto de vista visual, el trabajo de Matías Bergara es fundamental para entender la magnitud de *Sir Andrew*. El dibujo no es un mero acompañamiento del texto, sino el verdadero narrador de la atmósfera. Bergara utiliza un trazo expresivo y dinámico que captura la pesadez del metal y la fragilidad de la carne. El diseño de personajes es soberbio: Sir Andrew es una figura imponente pero cansada, cuya armadura refleja el desgaste de mil batallas que no recuerda haber librado. El uso del color es otro de los pilares de la obra; las paletas cromáticas oscilan entre los tonos terrosos y sombríos de la desolación y estallidos de colores más vibrantes que subrayan la extrañeza de ciertos encuentros o la belleza residual de la naturaleza.

La estructura del cómic se asemeja a una *road movie* medieval. A medida que avanzan, los protagonistas se encuentran con diversos personajes y situaciones que funcionan como viñetas de un mundo en descomposición. Cada encuentro es una pieza de un mosaico temático que explora la identidad, el deber y la persistencia del mito frente a la cruda realidad de la supervivencia. No hay grandes batallas coreografiadas ni dragones que custodien tesoros; la violencia en *Sir Andrew* es seca, rápida y brutal, despojada de cualquier romanticismo caballeresco.

En conclusión, *Sir Andrew* es una deconstrucción del mito del caballero andante. Es una obra que se siente atemporal, donde el género de la fantasía se utiliza como un lienzo para explorar la condición humana y la búsqueda de sentido en un entorno hostil. La sinergia entre el guion contenido de Santullo y el despliegue visual de Bergara logra crear una experiencia inmersiva que perdura en la mente del lector mucho después de haber cerrado el libro. Es, en esencia, un viaje hacia el interior de un hombre que, habiéndolo olvidado todo, debe

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