El Muerto: Vengador Fantasma es una de las obras más singulares y representativas del cómic independiente de finales de los años 90 y principios de los 2000, nacida de la mente y el trazo de Javier Hernández. Esta edición completa recopila la odisea de Diego de la Muerte, un personaje que se ha convertido en un icono del movimiento chicano dentro de la narrativa secuencial, fusionando el género de superhéroes con el misticismo ancestral mexicano y el folklore del Día de los Muertos.
La trama se centra en Diego de la Muerte, un joven común que, tras asistir a una fiesta de disfraces en Whittier, California, es secuestrado y sacrificado en un ritual sangriento por fuerzas oscuras vinculadas a la mitología azteca. Sin embargo, su historia no termina con su muerte física. Diego es transportado al Mictlán, el inframundo mexica, donde se encuentra con Mictlantecuhtli, el Dios de los Muertos. En lugar de encontrar el descanso eterno, Diego es devuelto al mundo de los vivos, pero transformado. Regresa con la piel pálida, marcas rituales y una misión que trasciende la comprensión humana: actuar como un agente de justicia y un puente entre el reino de los vivos y el de los espíritus.
Lo que define a este cómic no es solo su premisa sobrenatural, sino su profunda conexión con la identidad cultural. A diferencia de los héroes convencionales que obtienen sus poderes por accidentes científicos o herencias alienígenas, El Muerto extrae su fuerza de sus raíces. Su apariencia, caracterizada por el maquillaje de calavera que emula las festividades del 2 de noviembre, no es un simple disfraz, sino una manifestación de su nueva naturaleza como "Vengador Fantasma". El cómic explora cómo Diego debe lidiar con su pérdida de humanidad mientras se enfrenta a amenazas que van desde criminales urbanos hasta entidades demoníacas que buscan desequilibrar el orden cósmico.
Narrativamente, la obra se estructura como un drama sobrenatural con tintes de *noir* urbano. Javier Hernández utiliza un estilo visual en blanco y negro que enfatiza el contraste y la atmósfera sombría de la historia. El uso de las sombras es fundamental para transmitir la dualidad del protagonista: un hombre atrapado entre dos mundos, que ya no pertenece a la luz pero que lucha contra la oscuridad absoluta. El dibujo es dinámico y rinde homenaje tanto a la estética del cómic *underground* estadounidense como a la iconografía tradicional mexicana, logrando una amalgama visual única que dota a la obra de una personalidad inconfundible.
En esta recopilación completa, el lector puede seguir la evolución del personaje desde sus primeros pasos erráticos tras su resurrección hasta su consolidación como una figura protectora. La obra evita los tropos fáciles del género para centrarse en el peso emocional de la inmortalidad y el deber. Diego no es un héroe que celebra sus habilidades; es un alma en pena que busca redención y propósito en un mundo que ya no lo reconoce. La interacción con personajes secundarios, tanto humanos como sobrenaturales, añade capas de complejidad a un guion que se atreve a cuestionar conceptos sobre el destino y el sacrificio.
El Muerto: Vengador Fantasma destaca también por su labor de investigación y respeto hacia la mitología prehispánica. No utiliza los elementos aztecas como mero decorado, sino que los integra orgánicamente en la cosmogonía de la serie. Los dioses y los mitos son motores reales de la acción, obligando al lector a sumergirse en una visión del mundo donde lo antiguo y lo moderno colisionan constantemente.
En definitiva, este volumen es una pieza esencial para entender el cómic independiente que busca voces alternativas. Es una historia de justicia poética, identidad y supervivencia espiritual que logra elevar la figura del "vengador" a un plano metafísico, todo ello bajo una estética visual poderosa que ha permitido que El Muerto trascienda las páginas del cómic para convertirse en un referente cultural. Una lectura indispensable para quienes buscan una narrativa que combine el ritmo del cómic de acción