La obra titulada 'Ibáñez', escrita y dibujada por el autor Manuel Bartual y publicada bajo el sello Bruguera, no es una recopilación de historietas clásicas, sino una ambiciosa biografía en formato de novela gráfica. Este cómic se erige como el homenaje definitivo a la figura de Francisco Ibáñez, el historietista más importante de la narrativa gráfica española, recorriendo su vida y obra desde sus inicios más humildes hasta su consolidación como un fenómeno de masas transgeneracional.
La narrativa de Bartual se estructura de forma cronológica, permitiendo al lector comprender no solo la evolución artística del genio barcelonés, sino también el contexto sociopolítico de una España que cambiaba a la par que sus viñetas. El cómic arranca explorando la infancia de Ibáñez y su temprana fascinación por el dibujo, una pasión que convivía con su realidad cotidiana como empleado de banca. Este punto de partida es crucial para entender la ética de trabajo casi estajanovista que caracterizaría toda su carrera: la transición del mostrador del banco a la mesa de dibujo de la editorial Bruguera marca el inicio de una era dorada para el tebeo nacional.
A medida que avanzan las páginas, la obra se adentra en las entrañas de la mítica Editorial Bruguera. El guion de Bartual detalla con precisión técnica y rigor histórico cómo se gestaron los pilares del humor español. El lector asiste al nacimiento de Mortadelo y Filemón en 1958, pero también al de otras creaciones fundamentales como *13, Rue del Percebe*, *El botones Sacarino*, *Pepe Gotera y Otilio* o *Rompetechos*. El cómic analiza la capacidad de Ibáñez para absorber influencias del *slapstick* cinematográfico y del cómic franco-belga, transformándolas en un estilo propio caracterizado por un dinamismo visual frenético y un detallismo obsesivo en los segundos planos.
Uno de los ejes centrales de la sinopsis argumental es la lucha por la propiedad intelectual y la dignidad profesional. El cómic aborda con seriedad el periodo de crisis en el que Ibáñez perdió los derechos de sus personajes más queridos debido a contratos leoninos, y cómo su tenacidad le llevó a recuperarlos años después. Este conflicto no solo sirve para retratar la personalidad resiliente del autor, sino que funciona como una crónica de la industria editorial española, mostrando las luces y sombras de un sistema de producción industrial de historietas que exigía una entrega absoluta.
Visualmente, Manuel Bartual opta por un estilo limpio y contemporáneo que, sin embargo, sabe mimetizarse con la estética de Ibáñez cuando la narración lo requiere. El uso del color y la composición de página ayudan a diferenciar las distintas épocas de la vida del autor, creando una atmósfera de nostalgia que nunca cae en el sentimentalismo gratuito. La obra funciona como un documental impreso, donde se intercalan anécdotas personales con hitos profesionales, ofreciendo una visión integral del hombre detrás del lápiz.
En el tramo final, el cómic reflexiona