Rodrigo

La obra titulada genéricamente como 'Rodrigo', que recopila las historietas de Rodrigo Muñoz Ballester, representa uno de los hitos más singulares, sofisticados y rupturistas del cómic español de los años 80. Surgido principalmente en las páginas de la mítica revista *Madriz*, el trabajo de Rodrigo se distancia radicalmente de las corrientes predominantes de su época —tanto del *underground* más visceral como de la aventura clásica— para proponer un ejercicio estético y narrativo que bascula entre el diseño arquitectónico, el pop art y la introspección psicológica.

Desde un punto de vista visual, 'Rodrigo' es un prodigio de la línea clara llevada a un extremo de depuración casi clínico. El autor utiliza un trazo de grosor uniforme, preciso y gélido, que elimina cualquier rastro de expresionismo manual para centrarse en la geometría. Los escenarios no son meros fondos; son protagonistas silenciosos. Apartamentos de diseño racionalista, mobiliario de vanguardia, calles asépticas y espacios urbanos perfectamente perspectivados configuran un entorno que parece dictar el comportamiento de los personajes. Esta obsesión por el orden visual crea una atmósfera de irrealidad cotidiana, donde la belleza formal esconde una profunda sensación de extrañamiento.

La narrativa de 'Rodrigo' no se apoya en la acción externa, sino en la estática de las relaciones humanas. Sus historias suelen ser fragmentos de vida, viñetas de una burguesía urbana y moderna que se mueve entre el tedio, el deseo y la incomunicación. El cómic explora la identidad, la masculinidad y el homoeroticismo con una naturalidad y una elegancia inéditas en el medio hasta ese momento. No hay grandes conflictos dramáticos resueltos mediante el diálogo expositivo; en su lugar, el autor utiliza elipsis prolongadas, miradas sostenidas y silencios que cargan la atmósfera de una tensión latente. Los personajes parecen atrapados en una coreografía de gestos mínimos, donde lo que

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