Manuscritos Apócrifos de la Conquista

*Manuscritos Apócrifos de la Conquista* es una obra fundamental dentro de la narrativa gráfica mexicana contemporánea, escrita e ilustrada por Sebastián Carrillo, mejor conocido en el medio como Bachan. Este cómic se aleja de las vertientes más luminosas o satíricas del autor para adentrarse en un terreno de horror histórico y fantasía oscura, proponiendo una relectura visceral de uno de los periodos más convulsos y determinantes de la historia de América: la caída de Tenochtitlan y el avance de las huestes españolas sobre el territorio mesoamericano.

La premisa de la obra se articula a través de un recurso literario clásico pero ejecutado con precisión moderna: el hallazgo de documentos prohibidos. El cómic se presenta como una recopilación de testimonios, crónicas y diarios que fueron omitidos de las versiones oficiales de la historia. Estos "manuscritos apócrifos" sugieren que la derrota del imperio mexica no fue únicamente el resultado de la superioridad tecnológica europea, las alianzas indígenas o las enfermedades, sino que existió un componente sobrenatural y primigenio que operó en las sombras de la guerra.

Narrativamente, la obra se estructura en relatos que capturan la perspectiva de diversos actores del conflicto. Desde soldados españoles que pierden la cordura ante lo inexplicable en la selva, hasta sacerdotes indígenas que invocan fuerzas que escapan a su control. Bachan utiliza el contexto de la Conquista para explorar el horror cósmico, donde los dioses antiguos no son meras representaciones simbólicas de la fe, sino entidades tangibles, aterradoras y ajenas a la moral humana. La atmósfera es de una opresión constante; el autor logra transmitir la sensación de que el Nuevo Mundo no era solo un territorio por conquistar, sino un abismo que devoraba a quienes intentaban profanarlo.

El apartado visual es, sin duda, el pilar que sostiene la contundencia de este cómic. Bachan opta por un blanco y negro de alto contraste, utilizando una técnica de entintado densa y detallada que acentúa la suciedad, la sangre y la desesperación de la época. El diseño de personajes huye de la idealización heroica; los conquistadores son retratados con rostros demacrados y armaduras oxidadas, mientras que los guerreros y deidades prehispánicas son representados con una ferocidad que raya en lo grotesco. La arquitectura de las ciudades y la densidad de la vegetación se convierten en personajes por derecho propio, envolviendo al lector en un entorno claustrofóbico a pesar de los espacios abiertos.

Uno de los mayores aciertos de *Manuscritos Apócrifos de la Conquista* es su capacidad para integrar el folclore y la mitología mexica con una estética cercana al horror de autores como H.P. Lovecraft o Clive Barker. No se trata de una lección de historia, sino de una pesadilla histórica. El cómic cuestiona la naturaleza del poder, la fe y el sacrificio, planteando que la verdadera tragedia de la Conquista pudo haber sido el despertar de algo mucho más antiguo y peligroso que cualquier imperio humano.

En términos de ritmo, la obra mantiene una tensión creciente. Cada manuscrito funciona como una pieza de un rompecabezas que, al completarse, ofrece una visión desoladora del destino de ambos mundos en colisión. La ausencia de color no resta impacto a la violencia; por el contrario, la crudeza de las sombras permite que la imaginación del lector rellene los huecos de horror que las palabras apenas alcanzan a describir.

En conclusión, *Manuscritos Apócrifos de la Conquista* es una pieza indispensable para entender la evolución del cómic de autor en México. Bachan demuestra una madurez narrativa y técnica excepcional, entregando una obra que desafía las convenciones del género histórico para instalarse en el terreno de la ficción especulativa de alta calidad. Es un relato oscuro sobre el choque de dos civilizaciones que, en su afán de dominio y supervivencia, terminaron por abrir las puertas a una oscuridad que la historia oficial prefirió olvidar.

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