La obra Cleopatra, publicada por la emblemática Editorial Columba y escrita por el guionista Gustavo Preci (GPreci), representa uno de los ejercicios más sofisticados de reconstrucción histórica y drama humano dentro de la historieta argentina. Publicada originalmente en las páginas de la revista *Intervalo*, esta versión de la última reina de Egipto se aleja de las caricaturas simplistas de la cultura popular para ofrecer un retrato tridimensional, donde la política, el erotismo y la supervivencia se entrelazan en un guion de una densidad narrativa notable.
El cómic se sitúa en el convulso siglo I a.C., un periodo donde el mundo mediterráneo estaba siendo devorado por la expansión imparable de la República Romana. En este escenario, la Cleopatra de GPreci no es solo una mujer de belleza legendaria, sino, ante todo, una estratega brillante y una políglota erudita que comprende que el destino de su nación depende de su capacidad para manipular a los hombres más poderosos de su tiempo. La narrativa comienza explorando la precaria situación del trono ptolemaico, una dinastía de origen griego que gobierna un Egipto sumido en intrigas palaciegas, traiciones familiares y una crisis económica que amenaza con desestabilizar el valle del Nilo.
El guion de Gustavo Preci destaca por su capacidad para humanizar el mito. A través de diálogos afilados y una estructura episódica característica de las producciones de Columba, el autor nos sumerge en la psique de una monarca que debe lidiar con la sombra de su padre, Ptolomeo XII, y la rivalidad mortal con sus propios hermanos. La trama se desarrolla como un juego de ajedrez geopolítico. El lector es testigo de cómo Cleopatra utiliza la diplomacia y su magnetismo personal para forjar alianzas con Roma, primero con Julio César y más tarde con Marco Antonio, buscando siempre un equilibrio imposible: mantener la independencia de Egipto frente a la voracidad del Senado romano.
Uno de los puntos más fuertes de esta obra es el tratamiento del contexto histórico. GPreci no utiliza el escenario egipcio como un simple decorado exótico; hay una labor de investigación que se trasluce en la mención de las costumbres, las tensiones religiosas entre la casta sacerdotal y la corona, y la complejidad de la ciudad de Alejandría, el centro cultural del mundo antiguo. La narrativa evita los anacronismos fáciles, permitiendo que los personajes actúen según la moral y las necesidades de su época, lo que otorga a la obra una pátina de realismo y seriedad que la distingue de otras adaptaciones de la misma temática.
En cuanto al estilo narrativo, el cómic sigue la tradición de la "escuela Columba": un uso generoso de los textos de apoyo (cuadros de narración) que permiten al lector acceder a los pensamientos íntimos de la protagonista. Esta técnica es fundamental para entender que, detrás de cada decisión política o seducción aparente, existe un cálculo frío y una profunda soledad. La Cleopatra de GPreci es una mujer que carga con el peso de milenios de historia sobre sus hombros, consciente de que es la última línea de defensa de una civilización que se apaga.
La obra también explora la dualidad de la protagonista: la reina divina, descendiente de Isis, frente a la mujer de carne y hueso que sufre por la pérdida de sus aliados y el temor al futuro de sus hijos. Sin caer en el melodrama gratuito, el guion logra que el lector empatice con una figura que, a pesar de su estatus real, se encuentra constantemente acorralada por las circunstancias.
En resumen, *Cleopatra* de Editorial Columba, bajo la pluma de GPreci, es una pieza fundamental para entender la madurez que alcanzó la historieta argentina en el género del drama histórico. Es una historia de poder y resistencia que utiliza el lenguaje del cómic para explorar la complejidad del liderazgo femenino en un mundo dominado por legiones y espadas. Una obra