Crimson

Crimson: La reinvención del mito vampírico en la era Cliffhanger

Publicado originalmente a finales de la década de los 90, *Crimson* se erige como una de las obras más representativas del sello Cliffhanger, una división de WildStorm creada por autores estrella para mantener el control creativo sobre sus proyectos. Esta serie, fruto de la colaboración entre el guionista Brian Augustyn y el dibujante Humberto Ramos, supuso una bocanada de aire fresco para el género de terror y fantasía urbana, alejándose de los tropos victorianos para abrazar una estética moderna, dinámica y profundamente influenciada por el diseño contemporáneo.

La historia sigue los pasos de Alex Elder, un adolescente común cuya vida da un vuelco irreversible una noche fatídica. Tras ser atacado por una jauría de vampiros en un callejón, Alex no muere, sino que inicia una transformación traumática en una criatura de la noche. Sin embargo, su conversión no es un evento fortuito. Pronto se revela que Alex es el "Elegido" (The Chosen), una figura profética destinada a desempeñar un papel crucial en el destino final de la raza vampírica y, por extensión, de toda la humanidad.

A diferencia de otros relatos de vampiros de la época, *Crimson* no se limita a la lucha entre humanos y no-muertos. La narrativa construye una mitología densa y ambiciosa que integra elementos del folclore judeocristiano, leyendas artúricas y cosmogonía fantástica. El mundo de *Crimson* está poblado por una jerarquía compleja de seres sobrenaturales: desde los "Sangre Azul", la aristocracia vampírica que conspira desde las sombras, hasta hombres lobo que actúan como guardianes del equilibrio natural, pasando por ángeles, dragones y deidades antiguas.

El mentor de Alex en este nuevo mundo es Ekimus, una entidad milenaria cuya existencia se remonta a los albores de la civilización. Bajo su tutela, el protagonista debe aprender a controlar sus instintos depredadores mientras lidia con la carga de una profecía que no pidió. La tensión central de la obra reside en el conflicto interno de Alex: su lucha por retener su humanidad mientras se convierte en el depredador definitivo. Esta dualidad se ve acentuada por la presencia de personajes secundarios de gran peso, como Joe, un hombre lobo con un código de honor inquebrantable, y Scarlet, una cazadora de vampiros perteneciente a la Orden de San Jorge, cuya relación con Alex añade una capa de complejidad moral a la trama.

El antagonismo principal recae en Lisseth, la autoproclamada madre de todos los vampiros, cuya ambición trasciende la mera supervivencia. Su objetivo es desencadenar un apocalipsis que reconfigure el orden mundial, posicionando a su especie en la cima de la cadena alimenticia. La confrontación entre Alex y las fuerzas de Lisseth no es solo física, sino ideológica, explorando temas como el libre albedrío frente al destino predeterminado.

Visualmente, *Crimson* es el título que consagró a Humberto Ramos como un referente del cómic estadounidense. Su estilo, a menudo descrito como "amerimanga", combina la expresividad y el dinamismo del cómic japonés con la robustez y el detalle del cómic de superhéroes tradicional. El diseño de personajes es icónico, caracterizado por proporciones estilizadas, una narrativa visual cinética y un uso del color —a cargo de Sandra Hope y el equipo de Liquid! Graphics— que define la atmósfera de la serie: una mezcla de sombras profundas y neones vibrantes que capturan la esencia de la cultura juvenil de finales de siglo.

La estructura de la serie, que abarca 24 números, permite un desarrollo orgánico de los personajes. No se trata de una sucesión de batallas sin sentido, sino de un viaje de maduración (un *coming-of-age* sobrenatural) donde cada encuentro y cada pérdida moldean la psique de Alex. La obra evita los maniqueísmos simples; los aliados pueden tener agendas ocultas y los enemigos poseen motivaciones que, desde su perspectiva, resultan trágicamente lógicas.

En conclusión, *Crimson* es una pieza fundamental para entender la evolución del cómic independiente de finales de los 90. Logró amalgamar la acción desenfrenada con una construcción de mundo rica y reflexiva, ofreciendo una visión del vampirismo que es a la vez épica y personal. Es una lectura esencial para quienes buscan una narrativa que respete las raíces del género mientras se atreve a expandir sus fronteras hacia la fantasía teológica y el drama existencial.

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