Infantería Solar no es solo un cómic; es un pilar fundamental de la narrativa gráfica chilena de finales de los años 90 y principios de los 2000, fruto de la colaboración entre dos figuras clave del medio: el guionista Christiano (Christian Gutiérrez) y el dibujante Karto (Claudio Romero). Esta obra se inscribe dentro de la ciencia ficción distópica con fuertes tintes de *cyberpunk* y crítica social, logrando construir un universo propio que resuena con una identidad local única, a pesar de sus influencias internacionales.
La historia nos sitúa en un futuro indeterminado, en una metrópolis que bien podría ser una versión hipertrofiada y decadente de Santiago de Chile, ahora convertida en un enclave estratégico donde el sol ha dejado de ser una fuente de vida para transformarse en el recurso energético y político más valioso del planeta. En este contexto, la sociedad está rígidamente estratificada. El poder emana de la capacidad de capturar y distribuir la energía solar, lo que ha generado una brecha insalvable entre las élites que habitan las zonas altas y tecnificadas, y las masas que sobreviven en los suburbios polvorientos y violentos de la "Gran Capital".
El eje central de la narrativa es la Infantería Solar, un cuerpo militar de élite —o más bien, una fuerza de choque sacrificable— encargada de mantener el orden y proteger los intereses de las corporaciones que controlan la energía. Estos soldados no son héroes en el sentido tradicional; son hombres y mujeres endurecidos por la guerra urbana, equipados con armaduras y armamento alimentado por células fotovoltaicas, cuya lealtad es puesta a prueba constantemente por la brutalidad de sus misiones y la corrupción del sistema al que sirven.
La trama se despliega a través de misiones tácticas que sirven como ventana para explorar la podredumbre moral de este mundo. Sin entrar en detalles que arruinen la experiencia del lector, el cómic sigue los pasos de personajes que deben navegar entre la insurgencia de grupos rebeldes, las conspiraciones internas de los altos mandos y la lucha diaria por la supervivencia en un entorno donde la tecnología es avanzada pero la vida humana carece de valor. La narrativa de Christiano se aleja de los maniqueísmos, presentando un escenario de grises donde la supervivencia individual a menudo choca con los ideales éticos.
Visualmente, *Infantería Solar* es una obra maestra del detalle y la atmósfera. El dibujo de Karto es sucio, denso y profundamente inmersivo. Sus diseños de maquinaria, armaduras y entornos urbanos beben de la estética de autores como Katsuhiro Otomo o Moebius, pero con una "mugre" y una precariedad que se siente puramente latinoamericana. Las viñetas están cargadas de texturas que transmiten el calor sofocante del sol, el polvo de las calles y el desgaste del metal. El uso de las sombras y el contraste refuerza la sensación de opresión constante que define a la obra.
El cómic también destaca por su capacidad de anticipación temática. Temas como la crisis energética, la privatización de los recursos naturales, la militarización de la seguridad pública y la desigualdad extrema son los pilares sobre los que se construye la ficción de *Infantería Solar*. Lo que en su momento se leyó como una fantasía futurista, hoy adquiere una relevancia casi profética, consolidando a la obra como un referente del género en la región.
En resumen, *Infantería Solar* es una pieza de ciencia ficción dura que utiliza el género para diseccionar las tensiones sociales y políticas. Es una historia de soldados en un mundo que se desmorona, donde el sol, la fuente de toda energía, es también la causa de la mayor de las oscuridades humanas. Para el lector interesado en el cómic de autor con una fuerte carga visual y una narrativa madura, esta obra representa un punto de inflexión en la historieta sudamericana, manteniendo su vigencia gracias a su cruda honestidad y su despliegue técnico excepcional.