Skorpio

La revista *Skorpio* representa uno de los hitos más significativos en la historia de la narrativa gráfica argentina y, por extensión, de la historieta mundial. Lanzada en julio de 1974 por Ediciones Record, bajo la dirección editorial de Alfredo Scutti, esta publicación no solo dio nombre a un personaje icónico, sino que se convirtió en el refugio y la plataforma de lanzamiento para lo que se conoció como la "edad de plata" del cómic en el Cono Sur. Su relevancia radica en haber mantenido un estándar de calidad técnica y narrativa excepcional durante más de dos décadas, sirviendo de puente entre la tradición clásica de la historieta de aventuras y las nuevas corrientes del cómic adulto europeo.

En el centro de la publicación se encuentra el personaje homónimo, *Skorpio*, creado por el guionista Ray Collins (seudónimo de Eugenio Zappietro) y el dibujante Ernesto García Seijas. La serie sigue las andanzas de un asesino a sueldo con un código ético muy particular. A diferencia de los héroes unidimensionales de décadas anteriores, Skorpio es un antihéroe cínico, solitario y profundamente humano, que opera en un entorno urbano sombrío y desencantado. La narrativa de Collins se apoya en diálogos cortantes y monólogos interiores reflexivos, mientras que el arte de García Seijas destaca por un realismo elegante, una anatomía impecable y un uso magistral de las sombras que refuerza la atmósfera de cine negro que impregna cada entrega.

Sin embargo, la importancia de *Skorpio* trasciende a su personaje principal. La revista funcionó como una antología de lujo que reunió a los mejores talentos de la industria. En sus páginas se publicaron obras maestras que hoy son consideradas pilares del noveno arte. Entre ellas destaca *Alvar Mayor*, de Carlos Trillo y Enrique Breccia, una obra que redefinió el género de aventuras históricas con un tono metafísico y un dibujo expresionista sobrecogedor. También fue el hogar de *Nekrodamus*, de Héctor Germán Oesterheld y Horacio Lalia, una pieza clave del terror gótico, y de *Bárbara*, de Ricardo Barreiro y Juan Zanotto, que exploró la ciencia ficción postapocalíptica con una estética visualmente impactante.

El estilo visual de la revista *Skorpio* se caracterizó por lo que muchos críticos denominan el "estilo Record": una preferencia por el blanco y negro de alto contraste, un dibujo detallista y una puesta en página dinámica pero legible. Este enfoque no era casual, ya que gran parte del material producido para la revista estaba destinado a ser exportado al mercado italiano a través de la editorial Eura (en las revistas *Lanciostory* y la versión italiana de *Skorpio*). Esta conexión internacional permitió que artistas de la talla de Alberto Breccia, Hugo Pratt, Francisco Solano López y Juan Giménez tuvieran una libertad creativa sin precedentes, desarrollando historias con temáticas adultas, políticas y sociales que difícilmente habrían encontrado lugar en otras publicaciones de la época.

Narrativamente, las historias en *Skorpio* se alejaban de la complacencia. Los guiones solían explorar la ambigüedad moral, la soledad del individuo frente al sistema y la violencia como un elemento intrínseco de la condición humana. No se trataba de cómics para niños, sino de literatura dibujada que exigía una participación activa del lector. La revista logró amalgamar géneros tan diversos como el bélico, el western, el policial y la fantasía heroica bajo un mismo paraguas de rigor artístico.

En resumen, *Skorpio* fue mucho más que una revista de historietas; fue un laboratorio de experimentación visual y narrativa. Su legado se mantiene vivo en la influencia que ejerció sobre generaciones posteriores de autores y en la vigencia de sus series más emblemáticas, que continúan siendo reeditadas en todo el mundo. Leer *Skorpio* es adentrarse en una etapa donde el dibujo alcanzó niveles de maestría artesanal y el guion se atrevió a cuestionar las estructuras del género, consolidando a la historieta como un medio de expresión adulta y sofisticada.

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