Rastro en el Cielo

Rastro en el Cielo (*Traces en ciel*), publicada originalmente en 1988, representa una de las cumbres narrativas y gráficas de Claude de Ribaupierre, universalmente conocido como Derib. En esta obra, el autor suizo se aleja de la temática del western crepuscular de *Buddy Longway* y del tono infantil-juvenil de *Yakari* para adentrarse en un realismo humanista profundamente íntimo, centrado en una de las pasiones más antiguas del hombre: el deseo de volar y la búsqueda de la libertad absoluta.

La trama nos presenta a Jean, un joven que atraviesa esa etapa incierta de la vida en la que el futuro parece un horizonte difuso. Su existencia cambia de rumbo de manera irreversible cuando conoce a un veterano piloto, un hombre que pertenece a una estirpe de aviadores en peligro de extinción. A través de este mentor, Jean no solo descubre los secretos técnicos de la aeronáutica, sino que se sumerge en una filosofía de vida donde el cielo no es un límite, sino un espacio de autorrealización. La relación entre el maestro y el aprendiz es el eje vertebrador de la obra, construida sobre el respeto mutuo y la transmisión de un legado que va más allá de los mandos de una avioneta.

Derib utiliza esta premisa para rendir un homenaje explícito a los pioneros de la aviación, evocando el espíritu de figuras como Antoine de Saint-Exupéry o Jean Mermoz. El cómic no se queda en la superficie de la aventura técnica; explora la conexión espiritual entre el piloto y su máquina, y cómo el acto de elevarse sobre la tierra permite una perspectiva distinta sobre los problemas humanos. La narrativa avanza con un ritmo pausado, permitiendo que el lector respire la misma atmósfera que el protagonista, sintiendo el viento y la soledad del habitáculo.

Desde el punto de vista visual, Rastro en el Cielo es un despliegue de maestría técnica. Derib es ampliamente reconocido por su capacidad para dibujar la naturaleza y los espacios abiertos, y aquí eleva esa habilidad a una nueva dimensión. El cielo deja de ser un simple fondo para convertirse en un personaje vivo. El autor juega con las luces del amanecer, las formaciones nubosas y las texturas del aire con una precisión casi poética. El diseño de los aviones, especialmente los modelos clásicos como el biplano Stampe, está realizado con un rigor documental asombroso, reflejando la fascinación del autor por la mecánica y la estética de la aviación clásica.

El dibujo se caracteriza por un trazo limpio pero vibrante, capaz de transmitir tanto la fragilidad de la estructura de tela y madera de los aviones antiguos como la inmensidad del paisaje alpino que suele enmarcar la acción. La composición de las planchas rompe a menudo las estructuras rígidas para ofrecer panorámicas espectaculares que invitan a la contemplación. El color, aplicado con una sensibilidad exquisita, refuerza la carga emocional de cada escena, desde la calidez de los hangares hasta el azul infinito de las cotas altas.

Temáticamente, la obra aborda la superación personal y la importancia de perseguir los sueños, incluso cuando estos parecen anacrónicos en un mundo cada vez más mecanizado y frío. Es un relato sobre la madurez, sobre dejar atrás la seguridad de la tierra firme para enfrentarse a los propios miedos en la inmensidad del firmamento. Derib logra que el lector comparta la fascinación de Jean por el vuelo, convirtiendo una experiencia técnica en una vivencia sensorial y emocional.

En resumen, Rastro en el Cielo es mucho más que un cómic sobre aviones. Es un testimonio gráfico sobre la pasión, un puente entre generaciones y un recordatorio de que, a veces, para encontrarse a uno mismo, es necesario despegar los pies del suelo. Una obra imprescindible para entender la faceta más reflexiva de Derib y un título fundamental dentro de la *bande dessinée* de corte realista y humanista.

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