Condottiero, la obra magistral de Enrique «Quique» Alcatena, representa uno de los hitos más singulares de la historieta argentina y del género de la fantasía épica internacional. En su edición Color, esta epopeya visual adquiere una dimensión atmosférica que potencia el barroquismo característico del autor, ofreciendo una experiencia inmersiva en un mundo donde la historia renacentista se funde con el mito y la pesadilla.
La trama nos sitúa en un escenario inspirado libremente en la Italia del siglo XV, un territorio fragmentado en ciudades-estado, ducados y principados en perpetuo conflicto. En este contexto de intrigas políticas y guerras incesantes, emerge la figura del protagonista: Orfeo, un capitán de mercenarios, un *condottiero* que lidera a su compañía de soldados de fortuna a través de un paisaje que es tanto geográfico como espiritual. Sin embargo, a diferencia de los mercenarios históricos, Orfeo no solo se enfrenta a ejércitos de acero y carne, sino a fuerzas atávicas, deidades olvidadas y criaturas que parecen extraídas de los bestiarios más oscuros de la Edad Media.
El guion, también a cargo de Alcatena, se aleja de las estructuras narrativas convencionales del género de «espada y brujería» para abrazar una narrativa más lírica y episódica. Cada capítulo funciona como una incursión en lo desconocido. Orfeo es un hombre de pocas palabras, un profesional de la guerra cuya ética se rige por el contrato y la supervivencia, pero que posee una sensibilidad inusual para detectar las grietas por donde la magia y lo sobrenatural se filtran en la realidad cotidiana. Su viaje no busca la gloria ni la redención, sino que parece ser una exploración constante de los límites de la condición humana frente a lo numinoso.
El apartado visual es, sin duda, el pilar fundamental de la obra. Alcatena es un maestro del detalle y de la composición abigarrada. Sus páginas están repletas de armaduras ornamentadas, arquitecturas imposibles que mezclan el gótico con lo onírico, y paisajes que evocan la pintura de El Bosco o Brueghel. La versión a color no es un mero añadido cosmético; el uso de la paleta cromática sirve para diferenciar los planos de la realidad. Mientras que los campamentos militares y las ciudades mantienen tonos terrosos y metálicos, las incursiones en el reino de lo fantástico estallan en colores vibrantes, ácidos o sombríos, que subrayan la extrañeza de los encuentros de Orfeo.
La edición Condottiero Color permite apreciar la evolución del trazo de Alcatena, quien utiliza el plumín para crear texturas densas y sombras profundas que el color termina de modelar. La obra explora temas profundos como la transitoriedad del poder, la naturaleza cíclica de la violencia y el papel del hombre como un peón en juegos de fuerzas que superan su comprensión. No hay héroes en el sentido tradicional; hay supervivientes, estrategas y seres antiguos que observan el paso de los siglos con indiferencia.
En resumen, este cómic es una pieza de orfebrería narrativa. Es una invitación a recorrer una Europa alternativa donde el acero de las espadas debe enfrentarse a la sutil y peligrosa influencia de lo arcano. Para el lector, adentrarse en las páginas de Condottiero Color es aceptar un contrato con la imaginación desbordante de uno de los artistas más personales del medio, recorriendo un camino donde cada viñeta es un cuadro y cada historia una reflexión sobre el destino y la voluntad. Es, en definitiva, una obra imprescindible para entender la capacidad del cómic para construir mundos complejos, visualmente fascinantes y temáticamente inagotables.