Star Trek – The Next Generation Vol1

La incursión de *Star Trek: The Next Generation* en el mundo del noveno arte alcanzó un hito fundamental con la publicación de su primer volumen bajo el sello de DC Comics a finales de la década de los 80. Este tomo no solo representa el traslado de una de las franquicias de ciencia ficción más queridas de la televisión al papel, sino que captura la esencia de la era de Jean-Luc Picard en un formato que permitía explorar fronteras que el presupuesto televisivo de la época a veces limitaba.

La narrativa de este primer volumen se sitúa cronológicamente en los primeros años de la misión de la USS Enterprise NCC-1701-D. El guion, liderado inicialmente por Mike Carlin, se esfuerza por mantener la voz distintiva de cada miembro de la tripulación, logrando una transición orgánica desde la pantalla a las viñetas. La trama nos presenta a una tripulación que ya ha superado sus primeros encuentros, pero que aún se encuentra en una fase de descubrimiento mutuo y consolidación de protocolos ante lo desconocido.

El núcleo argumental de este volumen se centra en una serie de misiones diplomáticas y de exploración que rápidamente escalan hacia conflictos de escala interestelar. La Enterprise es enviada a sectores poco transitados del espacio de la Federación, donde se encuentran con anomalías espaciales que desafían las leyes de la física y civilizaciones cuyas estructuras sociales ponen a prueba la Primera Directriz. A diferencia de la serie de televisión, el cómic aprovecha la libertad visual para presentar paisajes alienígenas más vastos y naves de diseños complejos que habrían sido imposibles de renderizar con los efectos prácticos de 1988.

El desarrollo de los personajes es un pilar fundamental en estas páginas. El Capitán Jean-Luc Picard es retratado con la severidad intelectual y la rectitud moral que lo caracteriza, enfrentándose a dilemas éticos donde la solución no siempre es el uso de la fuerza, sino la mediación y el entendimiento. Por su parte, el Comandante William Riker asume su rol de hombre de acción y líder de los equipos de desembarco, mostrando una dinámica de respeto y aprendizaje constante bajo el mando de Picard.

Uno de los puntos más destacados de este volumen es el tratamiento de Data. El androide, en su búsqueda incansable por comprender la condición humana, protagoniza subtramas que aportan el toque filosófico necesario en cualquier obra de *Star Trek*. Sus interacciones con Geordi La Forge refuerzan esa amistad icónica, mientras que la presencia de personajes como la Consejera Deanna Troi y el Teniente Worf añade capas de profundidad psicológica y tensión táctica a las situaciones de crisis.

El apartado visual, encabezado por el arte de Pablo Marcos, busca un equilibrio entre el realismo necesario para reconocer a los actores (Patrick Stewart, Jonathan Frakes, Brent Spiner, entre otros) y el dinamismo propio del cómic de finales de los 80. El diseño de la Enterprise-D es meticuloso, respetando los planos originales de Andrew Probert, lo que otorga una sensación de continuidad técnica para el lector que viene de la serie. Las escenas de combate espacial están narradas con una fluidez que permite seguir la estrategia de las maniobras de la nave, algo que se convierte en una marca de identidad de este volumen.

En términos de estructura, el volumen funciona como una antología de arcos argumentales cortos que, sin embargo, mantienen un hilo conductor sobre la responsabilidad de la Flota Estelar en un universo que se expande rápidamente. No se limita a replicar fórmulas de episodios ya vistos, sino que expande el lore de la serie, introduciendo nuevas especies y conflictos políticos que enriquecen el tapiz de la galaxia.

En definitiva, *Star Trek: The Next Generation Vol. 1* es un documento histórico para los aficionados al cómic y a la saga galáctica. Establece las bases de cómo debe adaptarse una propiedad intelectual de ciencia ficción reflexiva al medio impreso, priorizando el intelecto, la diplomacia y el asombro ante lo desconocido por encima de la acción gratuita, manteniendo siempre el optimismo humanista que caracteriza la visión del futuro de Gene Roddenberry. Es una pieza esencial para entender la evolución de la franqu

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